LA MENTIRA POLÍTICA INSTITUCIONALIZADA EN PUEBLA
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raymundo garcia.jpgLA MENTIRA POLÍTICA  INSTITUCIONALIZADA EN PUEBLA

Por: Raymundo García García*

26 de marzo de 2009

El arte de la mentira política calificada como la disciplina de la  pseudología  política, por el papel que juega en la realidad del ejercicio del poder público, ha merecido la sistematización de conceptos, la clasificación de la tipología de mentiras y sus efectos. 

 

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Por lo menos eso busca un texto publicado por la editorial Sequitur, de origen española que también hace ediciones en Argentina, y que ha lanzado al mercado  documentos escasos dentro de los cuales destaca El arte de la mentira política. Donde como parte del escenario de la presentación de la obra, se afirma que hace gala de la mentira al grado que la autoría adjudicada a Jonathan Swift, es falsa y sólo se trata del  propagandista que encubre al autor John Arbuthnot... Obra que se ubica dentro de la teoría de las élites, sustentada en el principio de que el pueblo no tiene ningún derecho a la verdad política, porque  la verdad  política debe ser propiedad   exclusiva de los detentadores del poder.

   

La apología de la mentira y el  secuestro de la verdad, está apuntalado en el siguiente texto “El Pueblo es como el personaje de La Fontaine, es hielo ante las verdades y fuego ante las mentiras. La masa, es crédula, miente y puede ser engañada del mismo modo en que se engaña a los niños. Así que la mentira  la usan los políticos para engañar al pueblo, considerando que ella es su elemento natural, por lo cual se requiere de más arte de mentir buscando convencer al pueblo de una verdad saludable, que no es otra cosa que una falsedad saludable, una mentira piadosa. Para operar se clasifican tres  tipos de mentiras: 1.- calumniosa,  que disminuyen los méritos de actores  políticos; 2.- mentira por aumento, para inflar actores, y 3.- mentira por traslación transfiriendo el daño de un actor a otro.

 

Lo anterior viene a cuento porque más allá de los documentos oficiales, de los datos del IEE, por los resultados del año 2007, en el informe legislativo de los diputados locales del PAN en el Estado de Puebla, como era obligado, se puso de manifiesto una vez más el ejercicio autoritario de una mayoría mecánica  -y artificial- que representa el PRI y que impide la modernización del congreso local. Se hizo alusión a que el presidente de la obsoleta Gran Comisión, fue  y es incapaz de cumplir su  palabra y asumir responsablemente sus acuerdos parlamentarios. Porque no cumplió el compromiso de hacer las reformas necesarias para que la Mesa Directiva –auténtica autoridad del poder Legislativo-  su presidencia fuera rotada entre los grupos parlamentarios. Y no obstante que el diputado por Tehuacán iba preparado para contestar el cuestionamiento panista, al llevar unas imágenes que mostraban que una diputada del PRD y otra del PAN habían presidido la Mesa Directiva por escasos minutos, puso de manifiesto lo burdo del recurso de la mentira. Afirmando sin rubor que no  cumplió a su palabra  porque el PRI obtuvo un millón de votos y el PAN  la mitad.

 

Llama la atención la mentira política institucionalizada  como política pública, que no obstante la estrategia impulsada después de que se oficializaron los resultados electorales, el PRI por todos los medios quiso  por todos los medios de comunicación socializar la derrota panista en la capital, a sabiendas que dicho partido en el interior del Estado se mantuvo firme y creciente, así se repitió hasta el cansancio un conjunto de datos confusos, datos que siguen confundiéndose exponencialmente ahora por burdas mentiras del presidente de la Gran Comisión. Pero en una entidad federativa en donde reina el autoritarismo y la opacidad gubernamental, la mentira  política no tiene porque ser un arte, resulta mejor la exposición burda y descarnada que raya en poses  de cinismo.

 

*Raymundo García García es mexicano, catedrático, investigador y doctor en Ciencia Política.

 

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