XCII ANIVERSARIO DE LA CONSTITUCION
Por: Raymundo García García*
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Y a pesar de todo, la Constitución mexicana promulgada el 5 de febrero de de 1917, sigue vigente a sus noventa y dos años, sigue renovándose y de paso renovando, o sería mejor estabilizando el sistema político mexicano. El documento básico de la unidad nacional producto de la revolución mexicana, tuvo pocas adecuaciones entre su promulgación y hasta la década de los años setenta. La ideología de la revolución mexicana, el nacionalismo, el paternalismo, la intervención del Estado en la economía, el control de las masas mediante corporaciones, la amenaza sistemática a la propiedad individual y privada, el abuso autoritario del poder público, y sobre todo la permanente amenaza estatalaria operaron y dieron vida a la época de oro del sistema de Partido de Estado o llamado también sistema de partido hegemónico, Así, el documento constitucional originario de 1917, mirado como andamiaje del sistema político mexicano; desplegó una política montada en las masas y sectores populares, conteniendo y reprimiendo los anhelos de libertad.
El agotamiento de los modelos paternalistas y populistas, abrió el camino hacia un ejercicio mayor de libertad y por supuesto que mejor que estos cambios se imprimieran en el texto constitucional, que a partir de sus reformas aprobadas en diciembre de 1982 y publicadas el 3 de febrero de 1983, hace veintiséis años, -un cuarto de siglo- el izamiento de la bandera de la libertad obliga a ir adecuando el sistema político mexicano hacia un modelo más democrático, más respetuoso de los derechos individuales, de los derechos humanos, hacia una sociedad menos controlada corporativamente y con mayor movimiento de organización y acción dentro de la libertad y con menor presencia del poder público. En pocas palabras la adecuación de reformas constitucionales apostadas en la libertad, o en el liberalismo, sin abandonar totalmente la dimensión social, pudieron hacer del marco constitucional un documento regulador del sistema político, con mejores instrumentos para corregir y responder a los desequilibrios del conjunto del sistema social, a través de la multiplicación de instituciones y de leyes.
Empero, las dos versiones: la estatalista y la liberal, continúan en pugna, lo que es bueno porque su confrontación permanente permite mantener activa la búsqueda equilibrios, de pesos y contra pesos, de decisiones y acciones reguladoras del sistema, aunque en ocasiones se llegue a decisiones absurdas, como la que desde este domingo tiene molesta a la población fanática de deportes y por lo mismo es aprovechada por los dueños de los medios para aumentar la molestia social. La decisión estatalista de dejar el tiempo del estado en manos del IFE, para promover la participación ciudadana en la próxima jornada electoral. Lo grave del asunto, es que la ideología estatista enarbolada por los legisladores de centro izquierda, ahora les sorprenda lo que hicieron en contra de la libertad, en el uso de medios y disfrute del tiempo libre de los telespectadores. Pero si fracasa, como se mira que sucederá con el control propagandístico electoral, veremos nuevamente reformas constitucionales, así la Constitución seguirá sirviendo de medio de control y orientación y regulación, a la transformación del país, como siempre lo ha hecho.
*Raymundo García García es mexicano, catedrático, investigador y doctor en Ciencia Política.
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