23 de octubre de 2014
La situación de violencia, ingobernabilidad y crímenes en México son solo algunas de las facetas patéticas de la corrupción del sistema de gobierno de este país. Donde se compran voluntades de voto, donde se comprar vistos buenos y aprobaciones de legisladores para que una propuesta del presidente prospere, donde se practica la más reprobable técnica del miedo para elegir gobernantes, donde se condena a individuos sin tener pruebas suficientes, o se siembran las pruebas y donde la impunidad es la moneda de cambio de los carteles de la droga, o donde los que gobiernan son los capos o son los que ponen y quitan gobernantes o matan a quienes denuncian, ejemplo de ello el asesinato artero de Donaldo Colosio asesinato que sigue sin esclarecerse y que al parecer es la tónica de los gobiernos de México, solo para dar una idea más clara de esta situación me permito citara el magnífico artículo “¡Gobiernos represores y asesinos de estudiantes!” de Don Ricardo Alemán publicado el miércoles 22 de octubre del año en curso en EL UNIVERSAL, donde hace un recuento de los acontecimientos de represión y asesinatos de civiles por no estar de acuerdo con los gobiernos de los diferentes partidos incluyendo a los gobiernos de izquierda, que hace tan solo dos décadas se perfilaban como los redentores sociales de este país y como posibles limpiadores de la podredumbre y cieno que fue dejando el partido que ha gobernado a México durante más de 70 años, el PRI.
Don Ricardo Alemán en su artículo reporta que el 2 de enero de 1945 durante el gobierno del Manuel Ávila Camacho en la Ciudad de León en el estado de Guanajuato fueron asesinados 43 personas y heridos 150 todos ellos militantes del PAN por protestar contra el fraude electoral del PRI. Y los asesinatos cometidos en la Alameda Central de la ciudad de México en 1952, donde participó el general Raúl Caballero Aburto a quien se le premio con la gubernatura de Guerrero, durante el gobierno de Adolfo López Mateos, el general Caballero, gobernó asesinando y reprimiendo como lo muestran los 20 asesinatos cometidos en Chilpancingo Guerrero en 1960 y 1961. Como olvidar el 2 de octubre de 1968 durante el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz que durante unos pocos minutos en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, fueron brutalmente asesinados más de 500 estudiantes y hubo al menos 2 000 detenidos y otros tantos desaparecidos o como olvidar el 10 de Junio de 1971 Jueves de Corpus siendo presidente de México Luis Echeverría cuando se asesinaron según cifras oficiales 120 estudiantes y nunca se supo el número de desaparecidos que seguramente también fueron asesinados. O el 28 de Junio de 1995 durante el gobierno de Ernesto Zedillo, cuando en Aguas Blanca Guerrero, fueron asesinados 17 campesinos indefensos por protestar contra el gobierno del gobernador Rubén Figueroa y el 22 de diciembre de 1997 también durante el gobierno de Ernesto Zedillo en Acteal en Chiapas, cuando fueron asesinados 45 indígenas incluidos hombres, mujeres y niños mientras estaban orando en una capilla. Todos los asesinos o responsables de estos asesinatos han quedado libres y sin cargo alguno. En lo que va del 2014 el gobierno de Enrique Peña Nieto presidente PRI-ista, tal parece que para festejas sus reformas, el 30 de junio un grupo de militares ejecuta a 22 personas en San Pedro del Limón, Tlatlaya, Estado de México, sin que se haya hecho justicia ni castigado a los responsables y la más reciente desaparición de 43
estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa Guerrero el 26 de septiembre, los cuales han sido buscados por cielo y tierra y parece que se los comió La Tuta porque no dan con ellos, algunas voces dicen que los quemaron vivos otras que se los llevaron a la luna etc. Y todo está igual sin cambio alguno de las autoridades. El PRD dando su apoyo al gobernador de Guerrero Ángel Aguirre y el presidente Peña Nieto diciendo que es un problema del estado y no un problema federal y solapando la ineficiencia o la complicidad de su secretario de gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y permitiendo que el Procurador General de la República Jesús Murillo Karam haga declaraciones inauditas. ¿En donde quedaron las promesas de cambio, de movilidad, de erradicar la corrupción de Enrique Peña Nieto que hizo a los mexicanos, donde quedaron las promesas de los partidos de Oposición? Por dignidad el Señor Presidente debería pedir la renuncia de sus funcionarios y castigarlos si estuvieran involucrados en estos crímenes. De los partidos de izquierda solo digo que no tienen vergüenza alguna porque ahora hacen lo que tanto criticaban y los del PAN van de mal en peor. Finalmente me pregunto ¿es Enrique Peña Nieto el tipo de presidente que merecemos los Mexicanos? O ¿es Enrique Peña Nieto fiel representante de los gobiernos criminales de México?
Enrique Canchola Martínez es profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa. E.mail:Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.








