Cebos tóxicos combatirían mosquitos que transmiten la malaria
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BOGOTÁ D. C., 21 de enero de 2021 — Agencia de Noticias UN-

El investigador Frank Melo, del Departamento de Biología, quien trabajó en asocio con el Departamento de Salud Pública, ambos de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), explica que esta técnica consiste en usar cebos –o carnadas tóxicas– para matar a los mosquitos del género Anopheles infectados por el protozoo del género Plasmodium, que causa la malaria.

Agrega que “hasta ahora las principales intervenciones para detener la trasmisión radican en rociar las casas con insecticidas y tener mosquiteros tratados con insecticidas de larga duración”.

Entre 2000 y 2015 en África los mosquiteros presentaron una reducción de casos de malaria en un 68 % y el rociado del 10 %. Existen reportes de pérdida de efectividad porque los mosquitos ya no pican solo dentro de las casas, y además han surgido algunos resistentes a los insecticidas.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2019 los casos de malaria en el mundo se estimaron en 229 millones y 409.000 muertes; la región africana es la más afectada con el 94 % de los casos.

Técnica emergente

Los mosquitos del género Anopheles pasan por cuarto estadios: huevos, larvas, pupa y adulto. Tras emerger de la pupa deben reponer sus reservas de energía para volar, aparearse, buscar hospederos para alimentarse de sangre, y criaderos; por lo general, lo hacen con soluciones azucaradas o néctar de las flores.

El investigador Melo explica que “los cebos tóxicos azucarados son una técnica emergente en la cual se aprovecha que los mosquitos buscan néctar para suministrarles una sustancia azucarada combinada con una toxina. Los cebos están compuestos por un fago estimulante (azúcar) una toxina estomacal (ácido bórico, ivermectina u otro) y un atrayente (jugo de fruta). En algunas investigaciones se ha usado la marca BaitStrab (que contiene activos antifúngicos y antimicrobianos) para alargar la vía útil del cebo”.

Actualmente existen dos maneras de distribuir el cebo: la más sencilla es rociar la fórmula del cebotóxio sobre la vegetación de exteriores, pero si llueve el compuesto se lava. Otro modo es la estación, cuya distribución es más versátil porque permite usar el cebo en interiores o exteriores, es de suministro continuo, reemplazable, recargable y fácil de monitorear; además para elaborarlo se usan materiales reciclados como botellas de plástico o toallas de papel.

Investigaciones actuales

El biólogo Melo indica que en las investigaciones en laboratorio se exponen los vectores, es decir los mosquitos, a diferentes toxinas para identificar la dosis letal o el momento en que el 50 % de estos mueren en jaulas entomológicas, y la mortalidad total a 24 horas usando diferentes concentraciones.

Con el ácido bórico, que es barato y fácil de conseguir, se encontró que con dosis del 2 % sobre el total del ATSB la mortalidad es del 100 % en 72 horas de exposición.

En África, donde se han construido chozas que simulan viviendas típicas, se constató que las especies de Anopheles consumían entre el 28 y el 68 % del ATSB con una mortalidad del 92 al 100 % de los que consumían los cebos, lo que corroboraría los resultados del laboratorio.

En cuanto a las investigaciones de campo, el investigador halló que en países como Israel y Mali se ha evaluado el cebo en condiciones reales y varios estudios muestran una reducción en la densidad y longevidad de las hembras en un 90 %.

Las hembras viejas se consideran las de mayor riesgo en la trasmisión de la malaria, ya que en el cuarto ciclo se empieza a observar el plasmodio (Plasmodium malariae, protozoario parásito que causa malaria).

“Un estudio en Mali de 2010 mostró que cuando se implementaron los cebos estas hembras se redujeron 37 al 6 %, y otro en Israel, de 2012, mostró una reducción del 30 al 1 %”, cuenta el biólogo Melo.

En países de la región se han revisado poco los cebotóxicos, por lo que su recomendación es ahondar en los estudios para evaluar el potencial de cebos como una medida de control complementaria.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

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