EL BOSQUE SAGRADO DE LA CALERA AVASALLADO POR EL BECERRO DE ORO
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martinez garcilazo.jpgEL BOSQUE SAGRADO DE LA CALERA AVASALLADO POR EL BECERRO DE ORO

Por: Roberto Martínez Garcilazo*

 

Desde los tiempos antiguos, siempre se ha enfrentado la polis y la floresta.

Hoy estamos frente a otro episodio de esa inveterada lucha que protagonizan el dinero (finalmente esta es la esencia del poder) y lo sagrado (cuya representación óptima es la naturaleza: el mar y el bosque).

 

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Un grupo de empresarios, políticos y funcionarios públicos que, sin la menor duda, podrían ser representados por el Becerro de Oro, se han organizado –el dinero es su único valor- para destruir El Bosque de La Calera y en su lugar levantar un complejo habitacional que –calculan- les dará grandes beneficios económicos.

Asunto de ecología y espiritualidad, de mitología práctica, de ecología poética es, también este de la defensa de un bosque de la rapacidad pecuniaria.

Dice la tradición que hombres en estado excepcional son los que habitan los bosques sagrados: santos, extasiados, contemplativos y amantes en furor pleno.

Pero también el bosque es locus naturales de antiguas deidades. Del oráculo, la sede. Y lugar de la interlocución de los hombres con lo sagrado.

Los árboles son morada de los entes. Los espíritus arbóreos tienen su último reducto en el bosque marmóreo de La Calera. La deidad residente en el bosque de encinos y eucaliptos de La Calera es la serpiente. El bosque es el lugar de los ritos de la fertilidad terrestre y celeste.

Es parte de tradición el reconocimiento de que todas las formas de vida son sagradas y que cualquier daño al bosque sagrado puede provocar la ira de la deidad. En este caso, por ejemplo, las múltiples agresiones a la fauna que vive en él o la tala o incendio innumerables de sus árboles puede ser la causa de futuras catástrofes porque la acción rapaz de los hombres del Becerro de Oro ha puesto en peligro el equilibrio mitológico de nuestro mundo.

Puebla es una ciudad de simulaciones y espejos. Es sociedad des-sacralizada; des-ritualizada; sin creencias trascendentes. Una polis pragmática, gruesa y vulgar que avasalla inexorable los vestigios de un mundo sagrado que no comprende.

* Roberto Martínez Garcilazo es director de Literatura, Ediciones y Bibliotecas de la Secretaría de Cultura del Estado de Puebla, México.

 

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