
22 de noviembre de 2022
Conoser Bien
Nos estamos ahogando en información, pero estamos muriendo de hambre por sabiduría.
Tony Robbins
Vivimos en un mundo en el cual la tecnología ha ocupado un lugar preponderante y las relaciones humanas han pasado a un segundo término, por lo cual el comunicarnos entre nosotros se hace cada vez más difícil.
Hasta hace algunos años (cien por lo menos) la sociedad, para informarse, disponía solamente de algunos periódicos impresos, con escaso tiraje, unas pocas revistas, libros y se iniciaban las primeras estaciones de radio (la primera estación de radio en el mundo se estableció en 1920 en Pittsburgh, Pensilvania. Esta fue la KDKA y era propiedad de la Westinghouse. La segunda estación fue la WJZ en Nueva Jersey, propiedad de la misma empresa y se estableció en 1921).
En la actualidad, existe una cantidad casi ilimitada de información y conocimiento en todas las áreas, ya sea para trabajar, estudiar, investigar, para aclarar dudas y también para el entretenimiento.
Cada vez que nos asalta una duda sobre algún tema, nos acercamos a “san” Internet para que nos la aclare. Pero algunas veces es tanta la información dada que, en lugar de resolver, se amplía más la duda.
Somos consumidores compulsivos del uso de internet y de recibir su información, pero hay tanta cantidad de ella, que muchas veces no somos capaces de llegar a procesarla.
Toda la información fluye con mucha libertad por internet y redes sociales de tal modo que de alguna manera está afectando nuestra vida laboral, personal y familiar y desde luego también estará influyendo en nuestras actividades sociales y políticas y ese exceso de información daña nuestra salud.
Fue el Dr. Alfons Cornellá el que, en 1999, introduce el término “infoxicación“. Neologismo al cual asoció a la información un término suficientemente gráfico para resaltar sus efectos dañinos¹. Hay tanta información, que a veces no somos capaces de digerirla.
Así, con este término de infoxicación, palabra adecuada en español para referirse a una sobrecarga de información difícil de procesar -el término inglés para la infoxicación digital es “overload information”-, se alude a la sobresaturación de información, como acrónimo de “intoxicación por información”.
Cornellá pone en evidencia lo que podría pasarnos si consumimos demasiada información.
En una entrevista a Umberto Eco le preguntaron: "A pesar de la evolución, ¿ve Internet como un peligro para el conocimiento?" y parte de su respuesta fue: "Internet es todavía un mundo salvaje y peligroso. Todo llega allí sin jerarquía. La inmensa cantidad de cosas que circula es peor que la falta de información. El exceso de información provoca amnesia. El exceso de información es malo".
Puesto así, la infoxicación es una posibilidad para cualquier persona que cuente con acceso a internet, así como una laptop, tableta o smartphone, es decir, de los mismos medios que usamos de manera regular para trabajar, estudiar, comunicarnos o pasar el tiempo libre, lo que nos puede llevar a un deterioro físico y mental.
Se cree que la población más expuesta puede ser la generación Z (centennial), que son las personas nacidas a finales de la década de 1990 y principios de la década de 2000 ya que la mayoría de las personas pertenecientes a la generación Z ha utilizado internet desde muy joven y se estima que corresponde al 23.7 % de la población mundial y debido a su condición de nativos digitales los afectaría más a ellos, pero en realidad afecta a todas las generaciones.
Se nos dice que las causas por las que se puede sufrir infoxicación digital son: 1. Inseguridad; 2. Guardar información “por si acaso”; 3. Habituación; 4. Comparación; 5. Miedo y 6. Apariencias.
Así mismo, las formas de evitar la infoxicación digital son:1. Buscar fuentes de información de calidad; 2. Crear tu propio criterio; 3. Utilizar herramientas de curación de contenidos; 4. Crear listas en Twitter; 5. Bloquear un horario en tu agenda para buscar y leer información y 6. Marcar un tiempo máximo para realizar búsquedas de información, entre otras.
Aunque el origen de la infoxicación está en la enorme cantidad de información que existe en Internet, no implica que ésta sea la culpable de este síndrome. La responsabilidad de padecerla o no, es solo nuestra, porque somos nosotros mismo los encargados de filtrar las publicaciones que queremos leer.
Es por ello, amable lector, que, para evitar la infoxicación, conviene ser extremadamente selectivo con las fuentes de información a las que dedicamos nuestro tiempo y en especial el tiempo de descanso, vemos entonces que la infoxicación es una posibilidad para cualquier persona que cuente con acceso a internet y puede llegar a intoxicarnos con su información, por lo tanto, debemos tener cuidado.
Twitter @jarymorgado
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conoSERbien; www.sabersinfin.com
Referencia:
1. https://universoabierto.org/2017/01/17/sobrecarga-informativa/








