
14 de noviembre de 2022
Conoser Bien
¿No estoy aquí, yo, que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra y resguardo? ¿No soy yo la fuente de tu alegría y salud? ¿No estás en el hueco de mi manto, en el cruce de mis brazos? ¿Tienes necesidad de alguna otra cosa?
Virgen de Guadalupe a San Diego
El día de hoy se cumplen 101 años del atentado sufrido en la antigua basílica de Guadalupe de la ciudad de México, cuando una bomba explota a los pies de la imagen de la Virgen, intentando destruir la tilma de Juan Diego con la imagen de la Santa Madre, quedando ésta sin sufrir daño alguno.
Fue el 14 de noviembre de 1921, alrededor de las 10:30 de la mañana, cuando una persona desconocida, con el pretexto de depositar un ramo de flores, se acercó al altar y colocó su ofrenda ante la Imagen venerada de la Virgen de Guadalupe.
Oculta entre las flores se encontraba una bomba hecha con dinamita la cual estalló provocando serios daños en las gradas de mármol del altar, así como en los candeleros de latón y en la Sagrada Imagen de Nuestro Señor Crucificado, que retorcida cayó al suelo.
Se dice que la razón que evitó el daño a la imagen de la Virgen fue un crucifijo doblado, recostado sobre una almohadilla verde.
El pesado crucifijo de bronce se dobló hacia atrás a causa de la explosión, evitando así que el impacto de la bomba dañara la Sagrada Imagen. Desde ese día el crucifijo fue nombrado como el “Cristo del atentado”.
Se relata que, tras la explosión, el cristal del cuadro que protegía la imagen de la Virgen de Guadalupe no sufrió ningún daño, es decir, ni siquiera se estrelló.
La indignación del pueblo de México por el atentado fue grande y tres días después, el 17 de noviembre el comercio de la capital cerró durante 5 horas como protesta por este incalificable atentado.
“Desde entonces, el pueblo católico de México venera de un modo especial esta Imagen de Nuestro Señor Jesucristo, que protegió a su Santa Madre de tan perverso atentado”, refiere un relato sobre este hecho el cual se puede observar en la parte posterior de la Basílica de Guadalupe.
La leyenda de la Virgen data casi tres décadas después del descubrimiento de América, relatada de acuerdo con sus apariciones.
Fueron cinco las apariciones de la Virgen: La primera ocurrió el 9 de diciembre de 1531, cuando la Virgen se le apareció al indio Juan Diego, en el cerro del Tepeyac. La virgen le pidió a Juan Diego que le dijera al obispo Juan de Zumárraga, que deseaba que le fuera construida una Iglesia en el lugar de la aparición.
La segunda aparición fue ese mismo día, al volver a pasar por el cerro, la Virgen se apareció de nuevo a Juan Diego, conociendo la respuesta del obispo. María le pidió insistir en su encargo. Al día siguiente, Juan Diego volvió a encontrar al obispo, pidiéndole pruebas de sus dichos.
La tercera de las apariciones de la Virgen de Guadalupe ocurrió el 10 de diciembre, cuando Juan Diego le comunicó el mensaje del obispo. La virgen le pidió que volviera a buscarla el día siguiente para recibir las pruebas que llevaría al prelado. Sin embargo, al día siguiente Juan Diego no pudo asistir al encuentro con la Virgen, debido a que su tío Juan Bernardino enfermó de gravedad.
La cuarta aparición ocurrió el martes 12 de diciembre, Juan Diego salió a buscar a un sacerdote para su tío, cuando la Virgen se le presentó y lo consoló. “No temas esa enfermedad, ni otra alguna enfermedad y angustia. ¿No estoy yo aquí que soy tu Madre?... No te apene ni te inquiete otra cosa; no te aflija la enfermedad de tu tío, que no morirá ahora de ella: está seguro de que ya sanó”.
Le pidió subir a la cima del Tepeyac donde encontraría varias flores y traerlas a su presencia. Juan Diego encontró flores muy hermosas y las colocó en su tilma. La Virgen le pidió que se las presentara al Obispo. Cuando se encontró frente al obispo, Juan Diego abrió su tilma, dejando caer las flores. En la tilma apareció la imagen de la Virgen de Guadalupe.
Ante esta aparición, el obispo trasladó la imagen de la Virgen a la Iglesia Mayor y edificó una ermita en el lugar que había señalado el indio.
Su quinta aparición ocurrió cuando Juan Diego fue a ver a su tío Juan Bernardino, lo encontró recuperado y le narró que la Virgen también se le había aparecido y que le había pedido que contara lo de su curación al obispo.
Desde entonces la imagen de la Virgen de Guadalupe ha estado en ese sitio y relacionada directamente con el desarrollo religioso y social de nuestro país.
El 12 de octubre de 1895 la Virgen de Guadalupe fue coronada canónicamente en México. El 24 de agosto de 1910 el papa Pío X la nombró "Patrona de toda la América Latina", Pio XI de todas las "Américas", Pío XII la llamó "Emperatriz de las Américas" en 1945 y Juan XXIII "La Misionera Celeste del Nuevo Mundo" y "la Madre de las Américas".
La Basílica de Guadalupe en México es uno de los tres sitios cristianos más visitados en el Mundo, se estima que al año recibe más de 20 millones de visitantes. Es el santuario mariano con más visitas en el mundo, se encuentra por encima de los de la Virgen de Lourdes, en Francia, y de la Virgen de Fátima, en Portugal.
Pero a pesar de ser muy venerada desde 1531, como vimos, la guadalupana sufrió un atentado, que afortunadamente para los creyentes no logró dañar la imagen, gracias a un hecho insólito, según se dice.









