17 de octubre de 2022
Conoser Bien
“Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”.
Mateo 18:20
Desde el origen de la humanidad el hombre ha tratado de influir en los eventos provocados por la naturaleza, sobre todo en aquellos que le han generado daño en su persona, propiedad y sobre todo en aquellos en los cuales ha ocurrido la pérdida de vidas humanas, llámense: sismos, huracanes, tempestades, incendios, inundaciones, etc. Para ello ha recurrido en la antigüedad a la magia, hechicería, religión, mediante la oración, hasta ha llegado el ser humano a realizar sacrificios de animales o personas para tratar de evitar esos males.
Recientemente en los problemas surgidos en la sociedad como la inseguridad, el narcotráfico, criminalidad, terrorismo, violencia, etc. también se han utilizado varios métodos para evitarlos. Uno de ellos propuesto por varios autores es el empleo del “Egregor”.
La palabra Egregor en griego Grigori (egregoroi) significa “vigilante”, es un concepto que hace referencia a la posibilidad de la manifestación de un efecto causado por el “pensamiento colectivo”, es decir, la posibilidad de que a través de la conjunción de voluntades se forme una entidad psíquica capaz de influir en la realidad¹.
Con su raíz hebrea “eir”, significa “ángel” o “vigilante” y, en hebreo moderno, “ciudad”. Esta palabra aparece a menudo en la Biblia, donde los ángeles son la Ciudad de Dios.
Un Egregor es producido por una poderosa corriente de “pensamiento colectivo”. Cuando un gran número de personas se concentran juntas sobre el mismo tema con la misma intensidad, desarrollan una energía común². La actividad concentrada recoge las intenciones de cada uno en una “conciencia colectiva” que parece llevar el conjunto.
Alain Brethes, quien ha escrito extensamente sobre el fenómeno Egregor³, dice que desde el momento en que, al menos dos personas, comparten una visión, forman un Egregor. Tal como se lee en Mateo 18:20, es decir, el egregor de la iglesia católica que tiene más de 2,000 años.
Este autor ha clasificado al egregor en tres categorías. 1) Los egrégores “neutros” en donde las personas comparten cosas, pero viven sus vidas cotidianas sin que esto tenga un impacto real en su psique. 2) Los egrégores “limitantes” en donde el individuo tiene que adoptar las creencias y los patrones de comportamiento del grupo. Este es el caso de los partidos políticos, las religiones. Son sin duda los más poderosos dado que son los egrégores más plena y ampliamente compartidos y 3) Los egrégores “fructíferos”, los que elevan a la conciencia, tratando de unir y reunir. Expresan los valores de la justicia, la equidad y la bondad.
Alain Brethes insiste en que “todo es Egregor”, es el arquetipo universal, es aquello que condiciona nuestros actos. El Egregor es la contra parte psíquica de un grupo de personas, es como el negativo de nuestra experiencia vivida, una realidad alternativa en la que estamos en presencia unos de otros.
En algunas corrientes ocultistas, el Egregor es un soporte ritual. Las escuelas esotéricas utilizan el Egregor como una poderosa herramienta de predicción. El chamanismo también crea una puerta de acceso a la energía universal a través del trance y las ceremonias colectivas.
En la Universidad de Princeton, en los Estados Unidos se desarrolla el “Global Consciousness Project” (Proyecto de Conciencia Global), experiencia parapsicológica que comenzó en 1998, en donde se busca establecer la existencia de una actividad energética universal a través de un generador de números aleatorios, una pequeña caja originalmente diseñada para detectar el movimiento de los pensamientos de un conejillo de indias⁴.
Después de haber probado su eficacia en una persona a la vez, se ha probado el dispositivo llamado Egg (huevo) en un grupo: “Se reunió a una treintena de personas y se les invitó a hablar y moverse como mejor les parezca. El dispositivo de medición, situado en una esquina del lugar de trabajo, no reaccionó. Pero cuando se pidió al grupo que se sentara y mediten juntos, el aparato pareció capturar la sinergia y dibujó una curva”.
El descubrimiento causó el efecto de una bomba en la comunidad científica. Pronto, decenas de dispositivos Egg fueron enviados a los cuatro rincones del mundo, desde Alaska a Fiyi, con una pregunta específica: ¿es posible detectar una emoción colectiva a escala global?
Los primeros resultados fueron increíbles: durante el funeral de la princesa Diana, los aparatos registraron una variación del campo psíquico en China.
Estos resultados, amable lector, muestran claramente que el mundo físico y el mundo de la mente humana están vinculados en una relación aún desconocida.
Twitter @jarymorgado
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conoSERbien; www.sabersinfin.com
Referencias: 1. https://es.wikipedia.org/wiki/Egregor
2. https://filosofia.co/consulta/tipos-de-egregor/
3. https://www.amazon.com/-/es/Alain-Br%C3%AAthes/e/B004MO04VU/ref=dp_byline_cont_book_1
4. https://noosphere.princeton.edu/










