Personalidad histriónica (Artículo)
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24 de septiembre de 2022

Conoser Bien

El único símbolo de superioridad que conozco es la bondad.

Ludwig van Beethoven.

 

Seguramente, amable lector, ¿conocerá o se habrá encontrado con alguien que a toda costa trata de llamar la atención? si eso le ha ocurrido, le comento, que se ha topado con alguien que padece una alteración en el funcionamiento de su organismo y es conocido con el nombre de Trastorno de la Personalidad Histriónica.

El Trastorno Histriónico de Personalidad (TPH) es para muchos, un comportamiento social que va entre lo teatral y lo dramático, por cierto, se ha vuelto muy común en la actualidad.

El vocablo histriónico viene del adjetivo latino histrionicus (propio de un histrión), derivado de histrio, histrionis (actor, mimo, actor cómico, actor trágico, y figuradamente, también individuo fanfarrón, comediante y falsario), que nos da la palabra histrión. La voz latina “histrio”, “histrionis” deriva de “hister” (actor o mimo).

La palabra histrión, el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española la define como: 1. Actor teatral. 2. Persona que se expresa con afectación o exageración propia de un actor teatral. 3. Prestidigitador, acróbata o cualquier otra persona que divertía al público con disfraces. 4. Hombre que representaba disfrazado en la comedia o tragedia antigua.

Por lo tanto, el TPH es un trastorno que presenta como rasgo principal una excesiva emotividad y búsqueda de atención, es decir, poseen una serie de características que afectan negativamente sus relaciones con los demás. Estas personas requieren una excesiva necesidad de apoyo y reconocimiento y una actitud de seducción inadecuada.

Los especialistas han observado que generalmente este trastorno se presenta al inicio de la edad adulta (adultos jóvenes de los 25 a 44 años; adultos maduros, de los 45 a los 59 años; adultos mayores, personas de 60 o más años de edad¹).

Las características de este trastorno son muy claras: Necesitan ser el centro de atención de lo contrario, no se sienten cómodos. Quieren ser los protagonistas en todo momento. Son extrovertidos y sociables.

A través de su conducta y de su aspecto físico muy llamativo, tratan de atraer la atención de los demás. Son excéntricos en su forma de hablar, vestir o de arreglarse. Son superficiales emocionalmente y experimentan con facilidad bruscos cambios emocionales.

Son muy exagerados mostrando sus emociones, suelen ser muy efusivos y saludar con grandes abrazos a personas que apenas conocen. Poseen una necesidad exagerada de aprobación, apoyo y reconocimiento en todo lo que hacen. Son personas manipuladoras que desean tener el control de todas las situaciones.

En un principio resultan personas atractivas y divertidas, pero después de un tiempo son vistos como personas que demandan mucha atención, son superficiales, dependientes, absorbentes y exigentes. Esto hace que la gente empiece a rechazarlos y a distanciarse de ellos. Es muy difícil mantener una buena relación con personas con el TPH.

Hay que estar muy atentos con estas personas ya que pueden existir algunas complicaciones psiquiátricas asociadas a este trastorno, por ejemplo, la tendencia al suicidio, el abuso de sustancias tóxicas, ser vulnerables a padecer otros trastornos como depresión, ansiedad, abuso de sustancias o de alcohol o trastornos de pánico.

Una paremia que refleja el TPH se puede observar en la sentencia: “Más vale ser cabeza de ratón que cola de león”. Con el significado de que es preferible ser el primero y mandar en una comunidad, aunque sea pequeña, que ser el último en otra mayor. La persona con TPH no quiere ser mandado, quiere mandar o al menos estar cerca del mando.

El origen de esta paremia es dudoso, ya que como todos los refranes es de transmisión oral y popular. Se cree que se refiere a Julio César², antes de ser emperador, cuando atravesó los Alpes con sus tropas rumbo a España. Se encontró con unos montañeses que discutían sobre quien ejercía autoridad sobre una aldea. Los ayudantes del general se rieron ya que consideraban a la aldea insignificante, a lo que el futuro monarca de Roma contesto: “No os burléis; también yo preferiría ser cabeza en esta aldea que brazo en Roma.”

Ese refrán popular significa que: es mejor ser una persona poderosa, en algo pequeño, que pasársela siempre de subordinado e insignificante, un papel que el que padece el Trastorno de la Personalidad Histriónico representa muy bien.

En la Biblia se puede ver en Deuteronomio 28:13 “Y te pondrá el Señor a la cabeza y no a la cola, sólo estarás encima y nunca estarás debajo, si escuchas los mandamientos del Señor tu Dios que te ordeno hoy, para que los guardes cuidadosamente”.

Aquí, amable lector, el secreto está en que lo que se haga sea ordenamiento del Señor y no del actuar histriónico de la persona.

Twitter @jarymorgado
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conoSERbien; www.sabersinfin.com

Referencias:

  1. http://www.conapo.gob.mx/work/models/CONAPO/Resource/1342/1/images/02introduccion.pdf
  2. https://www.significados.com/mas-vale-ser-cabeza-de-raton-que-cola-de-leon/