
22 de agosto de 2022
Conoser Bien
“Lo único realmente valioso es la intuición.”
Albert Einstein
En 1949, el filósofo, epistemólogo, poeta, físico, profesor y crítico literario francés Gaston Bachelard, acuño la frase “Complejo de Casandra” la cual utilizó para referirse a situaciones en las que uno no cree o ignora las advertencias o preocupaciones legítimas¹.
Este síndrome se aplica sobre todo en la psicología, la política o la ciencia y se refiere a personas que suelen hacer vaticinios, a menudo catastróficos, que no son creídos por los demás. La expresión está tomada de la mitología griega, refiriéndose a la maldición de Casandra, teniendo el don de profecía e incapaz de convencer a otros de la validez de sus predicciones.
Dentro de la mitología griega, específicamente en la Ilíada de Homero, se nos narra la historia de Casandra, hija de Hécuba y Príamo, los reyes de Troya. Casandra es un nombre femenino de origen griego que proviene de "Kasis", hermana, y de "andros", hombre². Por lo tanto, su significado es "hermana de los hombres".
Casandra fue una sacerdotisa de Apolo y con él pactó el concederle el don de la profecía, a cambio de ser su amante y tener encuentros carnales. Aunque Casandra aceptó, una vez instruida en las artes adivinatorias rechazó las proposiciones del dios del Sol; Apolo le escupió en la boca, condenándola a conocer el futuro y a que nadie creyese sus predicciones. De esta manera, toda predicción de Casandra sería cierta, pero bajo la incredulidad de todas las personas.
Fue entonces cuando Casandra predijo la caída de Troya siendo totalmente ignorada, estigmatizada y excluida por los demás. Su voz no fue escuchada. Esto creó en ella un gran dolor y, sobre todo, frustración al saber que sus predicciones eran ciertas, pero a pesar de ello, nunca fueron creíbles por nadie.
Aunque Casandra previó la destrucción de Troya, la muerte de Agamenón y su propia desgracia, fue incapaz de evitar todas y cada una de esas predicciones, siendo futuras tragedias anunciadas. A todo ello, no tuvo el apoyo de nadie. Hasta tal punto en que, su familia creía que estaba loca y la mantuvieron encerrada, creando una profecía autocumplida, ya que aquellos hechos la hicieron enloquecer.
El final del mito habla sobre cómo Casandra fue entregada cual mercancía al rey griego Agamenón. Siendo, una vez más en la historia, la visualización y la idea de la mujer como un cuerpo, como un objeto. Hecho que, en la actualidad, sigue sucediendo en el mundo. Nos muestra el papel tan marcado que ha tenido el patriarcado con relación a los méritos de las mujeres.
El síndrome de Casandra está presente en ocasiones en personas superdotadas que perciben o anticipan a través de su intelecto (empirismo, instinto, capacidad de ramificación reflexiva más desarrollada o de pensamiento más extenso, razonamiento lógico o intuitivo personal, etc.), pero no son creídas, lo que puede llevar a reacciones negativas por parte del otro que lastimarán al superdotado interlocutor.
Debido a los avances del conocimiento científico, la mentalidad general de nuestra sociedad tiende hacia una racionalidad y a un empirismo que deja de lado los aspectos relacionados con lo no racional, como las visiones imaginativas.
El mito de Casandra ha sido utilizado como metáfora de diversos fenómenos sociales y psicológicos, haciendo referencia principalmente al silenciamiento o descreimiento de aspectos relacionados tradicionalmente con lo femenino por parte de figuras o instancias dominantes. Estos elementos invisibilizados son, entre otros, la intuición, la imaginación o lo creativo.
Este complejo, genera que las personas construyan su propia identidad con base en prejuicios ya existentes, como la invisibilidad que se mencionaba anteriormente. Toda esta serie de características, producen que la persona nunca se considere “suficiente” ni válida y deposita todos sus logros en la aprobación de los demás. Esto, puede generarnos invalidación e inestabilidad emocional sin escuchar sus necesidades desde su propio bienestar.
Una interpretación del mito de Casandra se refiere a la conciencia moral humana, cuya función es emitir advertencias. Casandra predice que las infracciones morales traen consecuencias sociales negativas; la reacción no es otra que negar lo que se sabe que es verdad, pero el aviso genera un sentimiento de culpabilidad pernicioso para la psique del individuo.
En algunas de las versiones del mito, la capacidad profética de Casandra se expresa como la facultad de entender el lenguaje de los animales. En la mitología, los animales suelen ser representaciones de nuestros instintos, de las necesidades de nuestro cuerpo y de sus ritmos, de nuestras pulsiones básicas.
En este mito, amable lector, nos damos cuenta de que todos logramos identificar, de un modo u otro, aquello que nos hará daño en un futuro. Sin embargo, decidimos no prestar atención a ello y marchamos lentamente hacia nuestras propias desgracias.
Twitter @jarymorgado
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
conoSERbien; www.sabersinfin.com
Referencias:
1. https://psicocode.com/clinica/complejo-casandra/
2. https://www.bekiapadres.com/nombres-bebe/casandra/








