Equinoccio moral
Minuto a Minuto

Masca la Iguana

Cierro los ojos y el equinoccio en mi comienza a gestarse.

LFPP


Este equinoccio no será igual, pues algunos están pensando que  será el último antes de que el mundo se destruya. Podría ser el último equinoccio que la humanidad presencie. Supongamos que así fuere, motivos tendríamos para reflexionar sobre lo que este impresionante fenómeno astronómico sugiere a la imaginación creadora desde que el hombre ha podido simbolizar sus búsquedas, sus miedos y sus conquistas.


La noche del 19 de marzo y madrugada del 20 comenzará el proceso en el que el ángulo de inclinación de la tierra permitirá que la noche y el día duren exactamente el mismo tiempo. No más luz que oscuridad, tantas tinieblas como tanta luminosidad. Los justos medios por instantes.


Los opuestos cara a cara, midiendo fuerza, penetrándose por igual, dando y recibiendo con justicia. Imponiéndose en la misma medida en que se cede.


Este equinoccio, los pasados y los futuros podrán simbolizar esa dualidad negra y luminosa que cada acción humana posee. Como un tablero de ajedrez o damas chinas, el equinoccio nos recuerda que el libre albedrío implica saber moverse entre la luz y las tinieblas.


Dos fuerzas inseparables que armonizan  y por instantes, se detienen en un punto neutral donde la negociación entra en tregua.


Dice la iguana que también el equinoccio se manifiesta en su cuerpo gris que muta del verde al anaranjado, tal como nosotros de emoción en emoción. Ella mira el cielo, dice no sentir ni la velocidad a la que se mueve, se traslada y se expande en el universo la tierra, yo le digo, que en eso nos parecemos, pero parece no importarle.

 

luis fernando paredes

 

 

Luis Fernando Paredes Porras es director del Centro para el Desarrollo de las Inteligencias Múltiples y de sabersinfin región sureste.