Visión heterosexual de género aumentaría riesgo de VIH en jóvenes
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BOGOTÁ D. C., 27 de octubre de 2020 — Agencia de Noticias UN-

Esto obedece a que –guiados por la prevalencia de la idea patriarcal– los hombres heterosexuales asumen mayores riesgos en todos los planos –incluido el sexual– como no usar preservativo, cambiar constantemente de pareja o tener varias simultáneas, lo cual consideran como un rasgo que le da valor a lo masculino, siempre restando valor a lo femenino o a lo “no tan masculino”.

No obstante, muchos hombres homosexuales, a pesar de su orientación de género, también fueron formados en una masculinidad heteronormativa, y aunque están en una relación homosexual, se conducen de manera similar a las del heterosexual, es decir considerándose inmunes, que se pueden exponer en lo sexual a múltiples relaciones no protegidas.

Por otro lado, las características de la masculinidad y la feminidad no centradas en la heterosexualidad se podrían potenciar como elementos protectores de la sexualidad y de la vida.

Así lo revela la investigación cualitativa “Recreando la vida desde masculinidades y feminidades democráticas. Programa universitario de prevención del VIH desde la perspectiva de género”, desarrollada en la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) entre 2008 y 2018, y en la que participaron 1.316 jóvenes –596 hombres y 720 mujeres– de todas las profesiones y disciplinas de la UNAL Sede Bogotá.

En el estudio se detalla que “la educación comprensiva” utilizada para prevenir el VIH debe tener en cuenta las mentalidades, emociones, trayectoria de vida y la cultura en la que se realiza, con el fin de generar actitudes y competencias y desarrollar las motivaciones necesarias para cambiar la percepción, los sentimientos, pensamientos y acciones para reducir los riesgos y la vulnerabilidad que tienen los jóvenes de adquirir el virus.

Cátedra para jóvenes

La investigación se realizó en el marco de la cátedra “El sida como realidad del proceso vital humano” de la UNAL, en la que cada semestre los jóvenes inscritos recrean –por medio de talleres, performances, dibujos y videos cortos, entre otros medios– los significados del género y las posibilidades de vivir con el VIH/sida.

En América Latina, la población de mayor afectación por VIH son los jóvenes de 15 a 24 años, debido a una diversidad de condiciones, como su comportamiento y sus prácticas de riesgo derivadas de sus orientaciones de género y del uso de sustancias ilícitas, sus condiciones sociales y políticas –como la falta de acceso a la educación de calidad– culturales, económicas y biológicas.

“Es un problema grave de salud pública que afecta la vida cotidiana de todos los jóvenes con distingos negativos hacia sus orientaciones sexuales y su género”, advierte John Harold Estrada Montoya, doctor en Salud Pública y líder de la cátedra impartida en la UNAL, quien trabaja desde 2001 con los jóvenes en la prevención de enfermedades de transmisión sexual (ETS) y el VIH/sida.

El profesor e investigador Estrada, con Lyla Piedad Velosa Amature, doctora en Filosofía de la Educación, y César Mauricio Junca Rodríguez, magíster en Desarrollo Social, se centraron en los significados que tienen los jóvenes sobre el género, tanto al inicio como al final de cada curso impartido.

En 2019 los docentes presentaron la propuesta de la investigación de 10 años ante el Congreso Iberoamericano de Investigación Cualitativa en Salud, y tras recibir buena aceptación les fue solicitada como artículo para su publicación en Brazilian Journal of Development, una de las revistas generalizadas y aliadas al Congreso.

“La cátedra, además de transformar a los estudiantes que han pasado por ella, permitió formarlos como educadores pares, ya que cada semestre hacían intervenciones en el campus durante un día, conmemorando el día de la lucha contra el sida o en una jornada de lucha y prevención contra la infección”, resalta el profesor Estrada.

Sin embargo, señala que la implementación de esta propuesta educativa como único componente de prevención no garantiza los resultados exitosos, pues se requieren acciones combinadas de prevención, atención y rehabilitación de personas que conviven con el virus.

La investigación recomienda implementar programas curriculares que fomenten la construcción de nuevas masculinidades y feminidades, y la deconstrucción de las categorías tradicionales de género (masculino y femenino), para que así se fomente la equidad, el no estigma y la no jerarquización entre los sexos.

fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co
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