
19 de diciembre de 2015
-La Historia Jamás Contada-
La gran paradoja de los “medios de comunicación de masas” en su época dorada, fue que a cuantos más individuos alcanzaban, menos comunicados quedaban éstos, no sólo entre sí, en sus asuntos particulares, sino de lo que acontecía a la sociedad en general, justo lo contrario de la posibilidad señalada por Charles Wright Mills, el gran sociólogo norteamericano, de que fueran los que hicieran de interés colectivo lo que sucedía a cada individuo y a éste, de lo que pasaba con la sociedad en su conjunto.
Por el contrario, los medios de todo tipo, de informativos a sólo “entretenedores”, fueron imponiendo inexorablemente una sola –y cada vez más estrecha- visión del Mundo, decididamente corporativa, en los más variados y contrapuestos lugares sociales, no sólo uniformando las opiniones y puntos de vista de los individuos, sino moldeando su afectividad por una educación sentimental que configuraría la matriz psicológica de la llamada generación silenciosa, que rechazaba, literalmente “de corazón”, toda conducta o pensamiento que no se aviniera con la ideología dominante.
Cuando Abel Pérez Rojas, amigo, fundador y director de sabersinfin.com me habló hace nueve años de este proyecto, lo tomé como un servicio de apoyo académico on-line, para uso de estudiantes de educación media superior y universitaria temprana, una buena noticia en un medio –el de los medios tradicionales y la Internet- plagado de banalidad, donde la diversión parecía serlo todo.
Pero hace dos años, cuando por estas fechas me invitó a participar en su ahora estación de radio, pude apreciar el proyecto en toda su potencialidad. Definitivamente no se trataba de una empresa periodística más –aunque pudo parecer que “aterrizaría” en (sólo) eso-, pues no se limitaba al “reseñismo”: sobrevolar un tema para pasar enseguida a otro más actual, importante -¿para quién?- o políticamente correcto.
Tampoco un hub –núcleo distributivo- de un sistema de enseñanza a distancia, como la Telesecundaria, por ejemplo. Mucho menos una pretenciosa sala para videoconferencias de relumbrón, tan de moda entre “académicos chic” ni, más profanamente, una mesa de café, mentidero o lavadero donde ventilar –y solazarse con- los chismes del momento, como llega a suceder hasta en las mejores familias... universitarias, sino algo diferente pero que, aun así, me resultaba vagamente familiar...
Fue sólo al pasar de la introducción a la tesis de este artículo, que dí con un símil histórico: la contrauniversidad de los años 60, como en Berkeley y Columbia durante el pionero movimiento estudiantil norteamericano de hace medio siglo. Un concepto radical de libertad de cátedra donde estudiantes y profesores abordaban y discutían los tópicos de verdadero interés, por exóticos, arcaicos o peligrosamente contemporáneos o escandalosos en cualquier sentido que resultaran para las “buenas conciencias” de esa época. Y todo sin perder su nivel universitario.
Es esta misma pluralidad intrínseca que hace –pienso yo- de Sabersinfin un verdadero escaparate multicultural, independientemente de que la palabra –aplicada sólo al ámbito del indigenismo- se haya puesto últimamente de moda en ciertos círculos académicos “socialmente comprometidos” (¿?), pues muestra las distintas formas de concebir el saber, pero también el sentir y hacer que existen en una sociedad igualmente plural como es la nuestra. ¡Enhorabuena!
Imagen: Sabersinfin.com
Fernando Acosta Reyes (@ferstarey - es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño, SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.








