26 de marzo de 2015
- Reseñas del Bolero -
El bolero filin surge principalmente en un barrio céntrico de La Habana Cuba, propiamente en una callejuela denominada Callejón de Hammel, donde era centro de reunión y residencia de varios compositores e intérpretes, más en otros lugares del continente americano se encuentran casos similares, por ejemplo en México surgió la Trova Yucateca y compositores de bolero en la capital del país.
Tal es el caso que hoy hablaremos del compositor Álvaro Carrillo, que tanto solo con escuchar las primeras notas de alguna de sus canciones, sabemos de antemano que es todo un torrente de amor o una experiencia de vida del propio compositor.
Álvaro Carrillo Alarcón nació el 2 de diciembre de 1921 en la ranchería de “El Aguacate”, municipio de Cacahuatepec, en la Costa Chica del estado de Oaxaca, desde muy pequeño tuvo gusto especial por la música, podemos decir que quizá fue un refugio por la temprana ausencia de su madre biológica, doña Candelaria Morales quien falleció cuando aún era un niño, después, su padre don José María Carrillo contrajo nupcias con doña Teodora de Alarcón, de la cual tomaría su segundo apellido, siendo su nombre completo Genaro Álvaro Carrillo Alarcón.
Con apenas 16 años de edad, ingresó a un internado agrícola indígena, equivalente a la educación secundaria, en San Pedro Amuzgos, Oaxaca, ahí formó un cuarteto integrado por Manuel Torres, Gildardo Salinas, Manuel Carmona y él; quienes se dedicaban a llevar serenatas.
Escuchemos una de sus extraordinarias composiciones, el título es “Luz de luna”, esta canción la compuso en un ritmo llamado “Pasillo”, que es un género musical y danza folclórico autóctono de Colombia y Ecuador, aunque difundido también por varios países de Centroamérica y también arraigado aquí en México, la interpreta el trío de más renombre en el estado de Guerrero, el Trío Los Santos.
Posteriormente el internado de Amuzgos es clausurado, por lo que se reincorporara a los estudios en el internado de Ayotzinapa, en el estado de Guerrero, al concluir sus estudios en este lugar, ingresa a la Escuela Nacional de Agricultura de Chapingo, pero su afición por las canciones lo llevó a escapar frecuentemente de la escuela, fue tal su pasión por la composición y la música que abandonó los estudios durante un año. El director de la escuela lo convenció de que terminara la carrera y finalmente recibió el título de ingeniero agrónomo en el año de 1945. Tan grande fue su pasión musical y su escuela, que dejó al plantel una canción de despedida, considerada ya como un himno para esa institución, “Adiós a Chapingo” es el título, y así entre faenas agrícolas e inquietudes propias de su edad, llevó una vida pletórica de alegrías así como de satisfacciones.
Fue un bohemio, un gran compositor, intérprete de sus canciones, pero sobre todo un trovador, un cancionero nato que cantando contaba sus experiencias de vida, el amor, el sentimiento y la poética, respaldadas como el gran conocimiento y talento musical con que fue dotado, todo esto provocó que su música traspasara las fronteras de México, llegando hasta los cinco continentes, ya que sus canciones son escuchadas en todo el mundo y en casi todos los idiomas.
Ahora toca escuchar nuevamente otra de sus más insignes composiciones, “Un poco más” es el título de la canción y esto ya es un ejemplo claro de sus compasiones dentro del género del bolero filin, interpretada de manera magistral por el Trío Los Tres Ases, quien en la primera voz está a cargo de Daniel Cabrera “Gasparín”.
El maestro falleció de manera trágica la tarde del 3 de abril de 1969, cuando regresaba de la ceremonia de toma de posesión del Gobernador de Guerrero su amigo el profesor Caritino Maldonado Pérez, Álvaro venía en su auto junto al chofer, además lo acompañaba en el asiento de atrás su esposa, Ana María Incháustegui y dos de sus hijos, Alvarito y Mario, el accidente aconteció en el kilómetro 19 de la autopista México-Cuernavaca, un vehículo que se desplazaba en sentido contrario conducido por una dama, salió de su carril, cruzó el camellón y se impactó con el vehículo donde viajaba Carrillo, el chofer falleció de manera instantánea, Álvaro y su esposa un poco después; salvándose milagrosamente los pequeños, sus cuerpos fueron velados en el Teatro de los Compositores, la inhumación se llevó a cabo en el Lote de Compositores del Panteón Jardín, al sur de la ciudad de México.
Entre las canciones más conocidas se recuerdan: “Sabor a mí”, “Se te olvida” (también conocida como "La mentira"), “Un poco más”, “El andariego”, “Luz de luna”, “Orgullo”, “Dos horas”, “Eso”, “Seguiré mi viaje”, “Pinotepa”, “Amor mío”, “Como se lleva un lunar” “Eso merece un trago”, “Cancionero”, “La hierbabuena”, “Yo después”, “Un minuto de tu amor”, “Diariamente”, “Puedo fallar”, “Un segundo después”, “Matemáticamente”, “Ya no estás”, “No te vayas no”... y muchas otras que fueron interpretadas por grandes artistas como: Marco Antonio Muñiz, Pedro Vargas, Frank Sinatra, Doris Day, Percy Faith, María Victoria, Linda Arce, Los Panchos, Los Duendes, Los Santos, Los Tres Ases, Los Hermanos Reyes y Teresita, José José, étc... pero sobre todo por su gran amigo: Pepe Jara, "El Trovador Solitario".
Finalmente vamos a escuchar otra de sus composiciones, interpretada por el Trío San Miguel, de quien fuera parte el ya fallecido Alfredo Correa, la canción lleva por título “Dos horas”, y es también otra muestra clara de lo que es un bolero filin con sello mexicano, tal como los componía el maestro Álvaro Carrillo Alarcón.
Octavio Morales. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
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