DA FRUTOS EL NEOLIBERALISMO MARINISTA
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raymundo garcia.jpgDA FRUTOS EL NEOLIBERALISMO MARINISTA.

 Por: Raymundo García García*

23 abril 2004

Si el Producto interno bruto (PIB) es el valor de mercado de todos los bienes y servicios finales producidos en una nación, y en el caso que nos ocupa –del Estado de Puebla- producidos en un periodo de un año,  sustentando en la fórmula matemática que tiene como base para su cálculo vía los gastos, el consumo de las familias, donde el PIB es igual:

 

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al Consumo de las familias, más la Inversión Nacional Privada Bruta, más Gastos de Consumo e inversión Bruta del gobierno, más exportaciones netas.  Esto para tratar de entender porque tanto cacareo y por cierto plausible el hecho de que Puebla haya tenido un crecimiento en su PIB de 5%, según lo reportado por BANAMEX.

 

De entrada la información exige un aplauso, y por lo mismo un reconocimiento al esfuerzo del gobierno estatal, de los sectores productivos de la economía poblana: sector agropecuario (primario); sector industrial (secundario), y sector empresarial dedicado a los servicios y comercio (terciario), que es cierto han sido reactivados mejor en el estado de Puebla, que en otras entidades, por diferentes posibles causas, que al final de cuentas, aunque el tema se trate de política económica, en el fondo está un conjunto de decisiones de tipo político, esto es, de voluntad política que tuvo originalmente como eje de acción, el reclamo del sector empresarial poblano durante la campaña electoral local del año 2004, que exigían de los futuros gobernantes, acciones encaminadas a sacar al Estado de estancamiento en el cual se encontraba y que lo limitaba en materia de productividad y competitividad; asunto grave para un mundo de economía de libre mercado cada vez más globalizado.

 

Quizá el punto más importante para ese crecimiento en la economía poblana que hoy se pregona y busca aplausos, esté en la voluntad política de dejar atrás las políticas populistas, paternalistas, de la última oleada del nacionalismo revolucionario, que aun se pavoneaban en el sexenio anterior; en otras palabras, el presente sexenio poblano sin miedo se decidió a caminar el sendero el neoliberalismo, sin aniquilar algunas políticas públicas populistas enquistadas en el pasado. Y bien es cierto que los hombres del gobernador no comprendieron el reto, por lo menos en las secretarías técnicas: Finanzas y Administración (pública), Desarrollo Económico y Desarrollo Rural, contribuyeron en el camino hacia una reingeniería sectorial y administrativa para acelerar la inversión en el campo, en la industria y en el sector servicios, sustentados en el concepto de productividad para la competitividad, no fue casual la creación de la Secretaría del Trabajo y Competitividad, que borra la idea de productividad, y sepulta el concepto ideológico de previsión social, propio del México del nacionalismo revolucionario de la mejor era del PRI. Y dentro de esta concepción aparece el Instituto poblano de la Productividad Competitiva, que parece no ha hecho su tarea, pero en proyecto fue buena su creación.

 

 Y otro aspecto fundamental sin lugar a dudas fue la inversión pública, que como nunca antes se apostó el gobierno estatal por obtener del gobierno federal  cada año más y más recursos, destacando los rubros destinados a inversión pública en materia educativa, en infraestructura hospitalaria, en infraestructura carretera y caminera, y además buscando la obtención de mayores ingresos propios a través  del incremento en cien por ciento del impuesto sobre la nómina, induciendo al sector privado a involucrarse en proyectos de desarrollo económico. Solamente basta hacer estudios comparativos del crecimiento en recursos federales entre los años 2005 a la fecha que pasa el gasto de 30 mil millones a 45 mil millones de pesos en 2008. Y todo ese crecimiento de la economía poblana tampoco se podría comprender sin la creación de infraestructura legal recientemente creada, donde destacan los Proyectos de Prestación de Servicios (PPS), a través de los cuales la inversión privada se despliega en importante sobras de servicios públicos. Puebla ya tiene una fuerte ola neoliberal en lo económico, ojalá pronto la tenga en lo político.

 

*Raymundo García García es mexicano, catedrático, investigador y doctor en Ciencia Política.

 

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