ANGELO ALTIERI MEGALE, EL HUMANISTA
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martinez garcilazo.jpgANGELO ALTIERI MEGALE, EL HUMANISTA

Por: Roberto Martínez Garcilazo* 

(Nació en Riviello, Italia, el 3 de agosto del 1922  y murió en  la ciudad de Puebla, México, el 13 de marzo del 2009. Vivió 87 años)

Altieri –como familiarmente le llamábamos, en la escuela de Filosofía y Letras de la UAP , allá por el 1984 - fue mi maestro de Filosofía Antigua.

 

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Antes de Platón, los filósofos poetas” –decía el Maestro, y caminaba –breves zancadas- por el frente del salón de la escuela que en esos años sesionaba en el Edificio Arronte. Su clase era una experiencia luminosa. Siempre llamaron mi atención sus gruesas gafas y su sonrisa cálida. Sin cuadernos, ni libros, El Maestro, daba clases-magistrales- apoyado en su memoria, en su erudición y en su elocuencia.

-Dígame, Roberto ¿En que consiste la aporía de Aquiles y la tortuga? Y el silencio caía sobre los jóvenes que formábamos el grupo como una tonelada de lodo. Enrique (un condiscípulo que militó en el PCM y murió trágicamente en los 90’s por un problema de adicciones) intervenía entonces, antes de que yo pudiera balbucir una respuesta y complicaba artificialmente el tópico poniendo a prueba la paciencia de todos.

-En realidad nunca iniciaron la carrera, porque este mundo, como plantean los eleatas, no existe. Altieri, salía airoso con una frase tan elegante como ingeniosa:

-Tal vez el mundo no exista, pero esta clase sí y primero debemos indagar asuntos menos graves. Así que entonces, Roberto, ¿Aquiles y la tortuga?

Hoy lo recuerdo y afirmo que fue uno de los dos últimos maestros eméritos de la Reforma Universitaria. El otro es don Enrique Aguirre Carrasco.  

Angelo Altieri Megale fue defensor de la universidad pública durante los difíciles años del acoso del gobierno y la derecha. Nació en Rivello, Italia (entre Catanzaro y Salerno y debajo de Nápoles) el 3 de agosto del 1922. Fue doctor en letras clásicas. En 1955 ingresó a la UAP. En 1965 fundó la Escuela de Filosofía y Letras. En 1976 fundó la revista Dialéctica. En 1983 recibió el doctorado honoris causa de la UAP.                                                                                                                                                

Concibió el humanismo como el refinamiento estético del hombre (Ese esclavo liberto que hace filosofía, decía.) a través del perfeccionamiento del pensamiento y de su expresión.  

Ser dueño de uno mismo y responsable moral de nuestros actos, es la meta excelente de todo hombre de bien –de cultura y de pensamiento- enseñaba Altieri.

Su magisterio es vigente toda vez que ahora –en nuestra vida social- vivimos rodeados de una multitud de exitosos cínicos siempre prosélitos de vulgares empresas. Fue autor de libros fundamentales para la enseñanza de las humanidades, refiero a continuación algunos de ellos: Introducción al estudio de la filosofía y sus problemas; Los presocráticos; Historia sinóptica de la filosofía; Gramática latina; Historia de Roma. 

Altieri, maestro de gran talento docente, también ejerció la escritura de textos de divulgación filosófica. Reproduzco un fragmento de un artículo suyo publicado en La lámpara de Diógenes (revista del Seminario de Filosofía de la FFyL /BUAP):

Cultura, atento a su definición verbal-etimológica, es, pues, educación, formación, desarrollo o perfeccionamiento de las facultades intelectuales y morales del hombre; y en su reflejo objetivo, cultura es el mundo propio del hombre, en oposición al mundo natural, que existiría igualmente aun sin el hombre. Cultura, por tanto, no es solamente el proceso de la actividad humana, que Francisco Bacon llama metafóricamente la “geórgica del animo” (De dignitate et augmentis scientiae, VII, 1); es también el producto de tal actividad, de tal formación, o sea, es el conjunto de maneras de pensar y de vivir, cultivadas, que suelen designarse con el nombre de civilización (…) A la luz de esta noción de cultura recobra vigencia el modelo humanístico de educación. Yo creo que el ideal humanístico, con todas sus insuficiencias, es básico, es fundamental, para el mejoramiento intelectual, moral y del gusto estético del hombre.

Murió el filósofo, murió un hombre de bien. Es una pena personal para mí y una irremplazable pérdida para la vida académica y social de Puebla, tan necesitada de hombres ejemplares.

- En que los héroes nunca serán superiores a los quelonios. La aporía es una fábula con moraleja, no una paradoja de cálculo que pretende demostrar la infinitud del espacio.  Eso debí contestar aquella lejana tarde en el salón de Filosofía Antigua de Altieri.

Hoy es jueves, han pasado doce días desde la muerte del Filósofo. Corre vertiginosa la tortuga de Zenón, da vuelta en la esquina de la dos sur y Palafox  y entra al Carolino. Calles atrás viene Aquiles, sudoroso y jalando aire con la boca: Nunca la alcanzará, lo sabe. 

*Roberto Martínez Garcilazo es poeta y escritor poblano, director de Literatura, Ediciones y Bibliotecas de la Secretaría de Cultura de Puebla. 

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