¡Ni una muerta más!
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rocio garcia o17 de enero de 2011

Hace unos días apenas, organizaciones civiles de mujeres denunciábamos el asesinato de la señora Marisela Escobedo que pedía justicia por el asesinato de su hija de dieciséis años, ya que su asesino, confeso, fue puesto en libertad por las autoridades de Chihuahua.

Hoy nuevamente tenemos que señalar otro asesinato, de quien fue la autora de la frase “Ni una muerta más” Susana Chávez, activista a favor de esclarecer los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez.

Si todos los asesinatos que suman a un número indeterminado de mujeres que han perdido la vida son dolorosos; éstos, que se cometen en contra de luchadoras sociales resultan además muy graves.

México se ha convertido en un país de riesgo. No solamente el estado de Chihuahua es considerado de alto riesgo, muchos más estados de la República también lo son, recientemente conocimos que en el Estado de México se han contabilizado en los últimos cinco años 922 homicidios dolosos y 4 mil 773 denuncias por violación en un año y medio, ante esto el Sistema Nacional para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la violencia en contra de las mujeres, envió una Alerta de Género a esa entidad federativa, que no fue aprobada, con lo que no procede el inicio de una investigación integral.

Y entonces ¿qué se puede hacer ante este serial de asesinatos, si las autoridades no asumen su responsabilidad y el Estado no protege los derechos consagrados en nuestra máxima Ley?

Si una Alerta de Género tiene como objetivo “garantizar la seguridad de las mujeres, el cese de la violencia en su contra y eliminar las desigualdades producidas por la existencia de un agravio comparado a través de acciones gubernamentales para enfrentar y erradicar la violencia feminicida en un territorio determinado”, acciones que debieran ser obligatorias en el día a día de los gobiernos de todos los niveles y las rechazan!?

Por eso señalo que México se ha convertido en un país de riesgo. Porque en esa lucha fratricida que inició el Presidente Felipe Calderón, convertido hoy en un “peligro para México” hemos visto, cómo su guerra -como él la llamó-  en contra de presuntos delitos relacionados con el crimen organizado, han “merecido” su atención y ha dejado al margen la atención y el combate a la delincuencia común.

Esa es la percepción y el Estado se está volviendo responsable de este tipo de delitos cometidos en contra de mujeres.

Susana Chávez era una activista, poeta, que desde el año 2005 fue una de las voces que comenzó a denunciar el alto número de feminicidios. Su voz fue acallada.

Y ¿podrán acallar todas las voces que en los últimos días han señalado el alza generalizada en los precios de la canasta básica? Porque esto es también una forma de violencia. Y ¿podrán acallar las voces que denuncian abusos sexuales, maltrato, discriminación y exclusión que hemos vivido todos? Que también son formas de violencia.

Me parece que ya no, muchas voces de mujeres y hombres se suman cada día, en rechazo.

Muchas voces y de muchas maneras que exigen justicia y dignidad para todos y todas. Valga sólo un ejemplo:


Por ser mujeres**


Nos matan por ser mujeres
Nos matan queriendo atarnos
Nos matan porque no pueden
doblarnos, ni amarrarnos.

Nos matan por ser mujeres
Nos matan queriendo atarnos
porque no pueden callarnos.

Yo la vi, iba cantando una canción
cuando un hombre la mató
porque decía que la amaba

Yo la vi, tenía cielo y perdón
cuando su padre la mató
porque esperaba ilusionada.

Yo la vi multiplicando la ración
curando y era con pasión
cuando una bala le hizo trampa.


Yo la vi, no quiso dar más corazón
ni testamento, ni razón
por eso cuelga de una rama.

Y allí donde la sangre se detiene y se congela la razón
levanto ojos de furia que no miran más que odio sin perdón
y al filo de un tragante un sucio corazón se ahoga con terror.

La casa llena esta de niños solos
de palabras sin alientos
de vestidos sin domingos.

La sangre se secó en el pavimento
y el que olvida también mata
nuevamente su recuerdo.

Nos matan por ser mujeres
Nos matan queriendo atarnos
Nos matan porque no pueden
doblarnos, ni amarrarnos
Nos matan por ser mujeres
Nos matan queriendo atarnos
Nos matan porque no pueden callarnos
pasarnos, atarnos, doblarnos, callarnos….

*Rocío García Olmedo ha desempeñado diversos puestos públicos y políticos en el estado de Puebla, México.

**Letra y música: Yeco Hernández.

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