EL CINE SONORO EN PUEBLA
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jorge alberto duran.jpgEL CINE SONORO EN PUEBLA*
Jorge Alberto Durán Ramírez**

Hace poco, en los distintos medios empezaron a hablar sobre la ceremonia más importante para el cine: La entrega de los Óscares. Todo un espectáculo aun antes de iniciar por el desfile de mujeres y hombres en los más finos atuendos. Tengo entendido que se premian los avances técnicos, el argumento y las actuaciones. Para nosotros este espectáculo es llamativo por supuesto, pero estamos tan acostumbrados a lo hollywoodense, que ya no nos admiramos tan fácilmente.



Hace un poco más de ochenta años, los poblanos se asombraban de una novedad: había llegado a Puebla el cine sonoro.

“El domingo 15 de septiembre de 1929 se estrena en el cine Variedades “El Submarino”, primera película que se puede ver y oír, con ella termina en Puebla, la época del cine mudo e inicia una nueva era: la del cine sonoro. Para esa época, la Revolución Mexicana como movimiento armado ha terminado, como acción política todavía deja sentir su influencia, la gente casi ha dejado de preocuparse por pelear y se dedica a trabajar y a divertirse, aquí en Puebla una de las actividades preferidas es precisamente la asistencia al cine.

Las opciones no son muchas y aunque la gente está ávida de diversiones y siempre a la expectativa para presenciar los adelantos técnicos – la Vitrola de la Víctor, por ejemplo, fue ocasión de un gran baile en el zócalo que duró hasta las tres de la mañana- esta película, El Submarino, sólo estuvo un día y el sonido fue puesto de manera tan estruendosa que espantó al público asistente y sabrá Dios cuántos más ocasionó, pues el cine Variedades, que acostumbraba anunciarse diariamente en La Opinión, parece que prefirió no aparecer los siguientes seis días.

Pero no todos se maravillaron, algunos estaban en contra del cine sonoro, aun más, había quien pensaba que “al cine le ha pasado como al cisne, que cuando canta, muere”, creyendo que ésta sería una moda pasajera más. Otros que se preocuparon fueron los músicos que habitualmente asistían para ambientar las películas, ahora ven el peligro de perder su trabajo, no siempre muy bueno pues, en ocasiones en lo más dramático de la cinta, salían de sus instrumentos “un alegre fox o un tango arrabalero”.

Sin embargo, la moneda estaba en el aire; todavía en ese año se filma aquí en Puebla “Terrible Pesadilla”, película muda con 70 minutos de duración donde actúa Honorato Reyes Nieva (uno de los primeros locutores de la radio en esta ciudad) pero sólo son los últimos momentos del silencio, de hecho el cine mudo mexicano muere “sin haber nacido cabalmente”, la sonorización de las películas era ya un hecho.

Ante la imposibilidad económica de los gringos de producir películas en español –y aquí no debemos olvidar que Chano Urueta, Ramón Novaro; Dolores del Río y Lupe Velez ya hacían carrera en Hollywood- a México le es permitido ingresar a esta industria que lentamente comienza a producir no sólo películas sino también ídolos que servirán de modelos para el común de la gente. Las películas “Dios y Ley” y “El Águila y el Nopal” son los primeros largometrajes sonorizados con discos, hechas con capital mexicano, que se producen en 1929 y esperan hacer su aparición al año siguiente en Puebla.

Además el cine sonoro viene a dejar de lado otras diversiones, como Las Atracciones Bell con osos amaestrados, bailarines y gimnastas, La Compañía de Virginia Fábregas y el dueto Tapia-Rubio, todos ellos causan gran impacto entre el público poblano, pero al carecer de foros especiales para sus presentaciones tienen que trabajar en las salas cinematográficas; el Variedades, el Guerrero y años después el Reforma, son utilizados para estas actividades, pero siempre intercalados entre las funciones de cine.

Los domingos, cuando la gente después de misa gustaba de caminar por el zócalo o de alquilar carritos de pedales para pasear ahí mismo, ahora esperará este día con impaciencia, cuando se estrene función en el cine de moda y acaso también se den regalo a los asistentes. O está a la expectativa ante el desfile promocional de la película “El Arca de Noé”, producida por la Warner Brothers y aprobada por el arzobispo de México Pascual Díaz.

La asistencia a la carpa de Rosete Aranda (instalada por San José), la Novelty (en la calle de Belén) o la del Buen Tono (en la Caporala); las peleas de box y lucha libre en el Constantino, dejan poco a poco de ser atracciones.

El cine sonoro sienta sus reales en esta ciudad, un mundo alejado de las posibilidades de los poblanos se les facilita a través del cine, lo mismo sufre en un rancho que vive en el agitado mundo de la ciudad capital, puede viajar a caballo, en tren y hasta emocionarse con las hazañas de pilotos aviadores, todo ello al alcance de sus manos, mejor dicho, de sus ojos; por fin, la revolución les hizo justicia”

*Este artículo fue escrito por mí y publicado el 17 de noviembre de 1993 en Perfil de la Jornada de Oriente, número especial con motivo de la Revolución Mexicana, hoy quise desempolvarlo y presentarlo a los lectores de Sabersinfin.com
 
*Jorge Alberto Durán Ramírez es profesor de Educación Física, licenciado en Historia, aprendiz de artista. Le gusta la música folklórica latinoamericana, que interpretó hasta antes de casarse; gusta de escribir cuento y teatro, actividad que inició después de casarse. Creyente fervoroso de que el amor es el motor del mundo, lo practica antes y después de casarse, la mayoría de sus escritos versan sobre el mismo tema: El amor.

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