Nuestra diversidad cotidiana
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RADIO Sabersinfin.com

 

 

 

19 de noviembre de 2015

 -La Histaria Jamás Contada-

Una característica de las “sociedades de masas” es la ausencia del concepto de individualidad, tanto en sentido ontológico -que se ocupa del ser- como el de aquello que sólo compete al individuo, estableciendo una sana distancia entre éste y el imperativo moral –ideológico- del deber ser, fetiche de los moralistas y heterónomo por principio.

La misma sutileza del planteamiento anterior indica lo problemático de la libertad, que no es natural pero tampoco concedida graciosamente y para toda la eternidad por otro(s) en el pasado o presente, sino algo que comenzó a construirse un día y requiere ser mantenida constantemente e incluso ser defendida de acechanzas internas o externas a la sociedad que la ha adoptado.

De eso se trata ahora, pues nuestras libertades cotidianas, por las cuales podemos expresar la diversidad inmanente a nuestra individualidad una vez asumida ésta, son –verdad de Perogrullo- libertades políticas, esto es, en permanente disputa con el Poder, que siempre tratará de conculcarlas –en ésas estamos aquí, allá y más allá-, por lo que conviene saber quién(es) está(n) de nuestro lado y quién(es) no, para actuar en consecuencia y a nuestro favor.

Es sorprendente comprobar en este tipo de análisis cómo las cosas aparentemente insignificantes que hacemos rutinariamente todos los días y expresan nuestra individualidad en cuanto a vestido, alimentación, relación con los demás, entretenimientos, gustos, creencias, filosofías, utopías, preferencia sexual, identidad de género, el complejo afectivo en general y tantas otras petits riens que constituyen nuestro estilo de vida personal, estén tan regimentadas y vigiladas.

No sólo por el aparato formal estatal –el proverbial Big Brother-, sino el informal de todos nuestros (supuestos) pares, que actúa incesantemente como una oficiosa policía de las costumbres –el temido “¿qué dirán?” de los transgresores morales-, verificando todo el tiempo que usemos y hagamos “lo correcto” -¿a juicio de quién?-.

Recapitulando, somos natural e históricamente diversos, pero expresarlo requiere de la libertad, que es cosa política y sigue la lógica de ésta, más en función de la interacción social directa, cotidiana y la correlación de fuerzas resultante, que de decisiones administrativas arbitrarias de un puñado o incluso todos los burócratas que, si por ellos fuera, cada vez tendríamos menos libertades, pues sería más fácil administrarnos.

Así que en esto de la diversidad –erótico-sexual y de estilos de vida en general- nuestra de cada día, más que tratar inútilmente de convencer a funcionarios y representantes “populares” (¿?) –los taimados políticos de siempre-, es importante hablar directamente con la gente –Parlez-en à vos voisins!, se leía en una “pinta” del Mayo Francés de 1968- porque, como digo en una frase que acuñé hace años: “Si tú no explicas lo que haces, otro lo hará por ti, pero EN TU CONTRA”.

Imagen: lavoz.com.ar

Fernando Acosta Reyes (@ferstarey - es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño, SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.

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