Símbolo sexual: una meta de vida / Masca la Iguana
Minuto a Minuto

 

 

El mundo esté lleno de esos seres incompletos que andan en dos pies y degradan el único misterio que les queda: el sexo.

D. H. Lawrence (1885-1930) Novelista británico.

 

Luis Fernando Paredes Porras *

Alguna vez sucumbí a la idea de ser un símbolo sexual. La abracé como se rodea el cuerpo de quien se ama porque su amor nos hace sentir mejor persona. La asumí con la seriedad que el caso ameritaba por ello las carcajadas de mi amigo Miguel Bonilla López fueron igual de serias y contundentes sentenciando: déjate de mamadas.

Eran las semanas previas a mi ingreso a la universidad. Carecía de toda orientación vocacional y debo admitirlo, de toda posibilidad de ser un símbolo sexual porque para eso se nace, y yo, ni novia había tenido.

No siento pena al contarlo porque el sexo es esa trabe que atraviesa toda nuestra existencia y a los años me alegra que si bien, no me convertí en un imán para dar rienda suelta a los instintos de las damas, disfruto plenamente de mi sexualidad, puedo hablar de sexo sin pelos en la lengua y aprendí que una mente lúcida es sexualmente atractiva también.

En esa época de calentura y frustración, debo también admitir que mi romanticismo había fracasado en más de tres ocasiones con chicas de secundaria y de preparatoria, haciéndome percibir que era poco diestro en las lides del amor – para mis amigos era muy pendejo -, pero a los años, ese idealismo y el sufrimiento que me provocó  frente a la ausencia  del placer animal desmedido, me ayudó a leer y aprender que el acto de amar comienza con caricias de alma. Oro puro.

No sabré en esta experiencia terrena lo que es recibir la mirada lujuriosa de miles de mujeres, o incluso millones, que aviente ropa íntima a tu paso, que produzcan lúbricos sueños ni nada de los rituales del deseo que acompañan a los símbolos sexuales de hoy, ayer y siempre.

La forma en que valoramos el propio cuerpo y el de los demás ha cambiado de forma tal que eso requiere un análisis más serio por parte de los especialistas, sólo considero importante decir que amo mi cuerpo y eso es oro molido frente a lo que hoy se llama Inteligencia Sexual. Sí, no soy un símbolo sexual para las multitudes frenéticas de mi apariencia, pero no canto mal las rancheras en cuanto Inteligencia Sexual.

Todo esto lo pensé ahora que se conmemoró otro aniversario luctuoso de un símbolo sexual de verdad, dicen, el primero en la historia del cine, italiano de nacimiento y radicado en los Estados Unidos, el mundo lo conoció y recuerda como Rodolfo Valentino.

 

Dice la iguana que me ve guapo, le digo que no es lo mismo que sexy; mueve su cola tres veces en dirección a las agujas del reloj, me cierra un ojo, el derecho, es decir me hace un guiño, no es que me haya metido un chingadazo con su cola, y me manda un beso para decirme otra vez que estoy guapo, le digo que ella es sensual y me dice que lo sabía, que yo no, pero que pendejo no soy y eso ayuda un poco.

 

*Educador, productor de medios de radio y televisión minimalistas, ganador de la bienal internacional de radio 2014, Director de sabersinfin región sureste.

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