Las entrañas del COBAO 47…y otra cosita
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RADIO Sabersinfin.com

 

 

 

*Parecerá que me he ido, pero no es cierto

Juana Itzel Barrera Guerra (por si te gusta "ler")

 

     Sus siglas no sólo describen el nombre de la institución donde estudiamos, el Colegio de Bachilleres del Estado de Oaxaca Plantel 47 Loma Bonita contiene en su nombre miles de historias, de sueños, de promesas, de esperanzas, de expectativas y de tristezas. 

     Este plantel lleva en sus paredes los secretos y los sueños de los alumnos, ellas, las paredes guardan las historias de la vida de ellos, los estudiantes, la risa más sarcástica, la lagrima más sincera.

     Alguna vez escuche decir a los directivos decirnos: ‘’no cualquiera estudia en el COBAO’’ en la experiencia de estos 3 años logré entenderlo y puedo asegurar que para hacerlo, como en la bamba, se requiere “una escalera grande y otra cosita”.

      Pero la frase más fuerte que escuché en mi vida estudiantil fue que éramos: “la familia cobao’’ y desde entonces hasta hoy que me gradúo me pregunto: ¿somos una familia? y de aceptar la idea cabe otro cuestionamiento: ¿de qué tipo de familia? porque ya saben lo que dice el refrán “cada quien habla de su familia según como es tratado”, y si no dice así, pues de todos modos aplica.

     Mis hermanas estudiaron hace varios años en este plantel, - a Claudia le toco ser de la extensión del 07, cuando eran las afueras del pueblo - escuchaba con atención y admiración sus historias y por ello decidí regresar de la ciudad de Xalapa,  Veracruz, para vivir la experiencia de estudiar en el plantel COBAO 47;  se me hacía muy atractiva la forma de interacción y convivencia del pueblo de Loma Bonita con la  escuela, la sencillez con la que se vive. 

     Esa sencillez me asombra, su habilidad para tener todo a la mano y si no, convertirlo. Mi experiencia en la secundaria hizo que valorara este tipo de situaciones, pues realice muchas actividades que en Loma Bonita no se aplican, no existen en la escuela y que van desde actividades de recreación y unión hasta la cena de graduación.  Es difícil comparar Xalapa con Loma Bonita pues mi pueblo querido es una “ciudad pequeña”  donde lo recreativo y la apreciación a la cultura no son lo más  importante y en la escuela las actividades que nos ofrece no son de conocimiento intelectual más allá de lo que se alcanza a ver de los planes y programas; Xalapa es una ciudad universitaria, capital del estado  llena de cultura, sin embargo mis deseos eran estudiar e interactuar con las costumbres y la vida sencilla de mi pueblo y elegí venir a Loma Bonita e inscribirme el COBAO 47.

     

Es grato estudiar aquí pues en la mañana Julio te de los buenos días con una broma y proporciona satisfacción inmensa  tener la participación de matemáticas; es un regalo de los dioses que el Médico Juan Antonio te deje entrar a su clase pasados 2 minutos después de la 7 am.

     Pero la experiencia para mí de asistir al COBAO 47 comienza  más allá, despertar temprano, portar el uniforme que te convierte en parte de una institución, encontrar urbano cerca, llegar a tiempo a la escuela, entrar y ser parte, conocer a los maestros y  observar sus diferencias, elegir a tu favorito, crear tu opinión de sus métodos, sus resultados su forma de ver y vivir la vida a partir de la experiencia propia con ellos; tener la libreta de taller de lectura completa, el punto de valores del aula 1, los mapas conceptuales de historia, todas las firmas de química, la cuenta pendiente con la cooperativa.

     Punto y aparte resulta el  observar a las gallinas y a los perros  comiendo en la explanada, ver llegar a los borregos a recortar el pasto de la cancha de futbol, el atardecer al asistir a desarrollo humano, disfrutar de tus compañeros, encontrarle sentido a las clases más allá de lo que quieren que les des, aprender a hacer un papalote de popotes o una maqueta del ADN; no aprenderte las competencias genéricas que están en una lona pegada en todos los salones, estar consciente de ello te convierte en parte del plantel  47.

     Mi generación 2014 B- 2017 A se gradúa  con muchos aprendizajes, sueños e ideales. Lo que vamos a recordar  de nuestro plantel no es precisamente los conocimientos del primer parcial o las preguntas del ultimo ordinario, hay cosas que no se nos van a olvidar y que por su valor merecen ser inolvidables.

     

      Durante los tres años en este colegio han pasado sucesos que involucran a toda la comunidad estudiantil y que se convierten en parte de nuestra historia y de la historia del plantel; cada alumno deja su huella y no sólo somos los graduados, también aquellos que  no tuvieron la oportunidad de terminar con el sueño de egresar de la institución, me refiero a nuestros compañeros que no reunieron los conocimientos básicos para continuar estudiando, que  se cambiaron de escuela, que viven en otra ciudad, que no tuvieron los recursos para pagar las cuotas, que no pasaron su examen especial y también aquellos que hoy viven en el recuerdo  y en el corazón de  3 generaciones: Geovanni y Carlek. 

     Aquello que no olvidaremos del  COBAO 47 es la convivencia con nuestros maestros, con nuestros compañeros, nuestras historias, las sensaciones, los olores de la comida de la cooperativa, el dulce sabor de la rebeldía adolescente – tan sana, tan necesaria, tan vital para la Patria y la humanidad -, el color de la convivencia, el calor y calorón de todas sus clases.

 

     En nuestra memoria queda el chico que llegaba tarde, la compañera  barbera que sacaba 10, nuestra primera materia reprobada, el coraje por los regaños, el grupito que sacaban de clase, el compañero “inexplicablemente” intocable pese su violencia, los juegos clandestinos de cartas, meter una coca cola bien fría a la escuela, bailar el 14 de febrero, casarse con tu mejor amigo, subastar a la subdirectora, contestarle a un maestro, la calenda en diciembre  y ver como algunos padres defendían a sus hijos de las injusticias en  las juntas donde todos queríamos escuchar. 

     El Plantel 47 del COBAO tiene muchas bondades, maestros que se preocupan por el aprendizaje y te ofrecen asesorías, maestras que se preocupan por la convivencia y  unidad de sus alumnos realizando actividades y eventos, pocos, pero los hay. Una de las actividades más significativas para mí fue en la materia de literatura con la obra de teatro que realiza cada grupo en el mes de Junio; el año pasado fui directora de la obra ‘’La caja de Pandora’’ teatro clásico griego que desde entonces se retomó. Realizamos también el altar de muertos dedicado a Loma Bonita con elementos que creímos debía tener a partir de nuestra cultura, dos experiencias que lograron  hacer que conviviera con mis compañeros, trabajáramos juntos  y lograr sentir esa sensación de logro compartido “como en familia”.

     El compromiso debe ser, así lo pienso, ser parte de la institución y trascender lo aprendido, aplicarlo en nuestra vida; reconocer el goce de haber disfrutado hasta el mínimo detalle de tu escuela, aprender de los maestros para bien y para mal, para ser como ellos o para recordar que no te les quieres parecer; disfrutar de tus compañeros, de platicar por horas con tus amigos, de conocer diversas personas con historias increíbles, porque todo tenemos una, leer que “somos una familia” en el salón del maestro Moisés, hacer ‘’una sola fila’’ en los ensayos del desfile, aventarte almendras y las bolitas de las isoras.

     He crecido en el plantel 47 del COBAO, llegué con muchas expectativas y me voy con aprendizajes;  egreso con las pláticas que tuve con la señora de las paletas cuando me sacaban de salón, con las risas de mis compañeros de primer y sexto semestre, llevo la justicia y la injusticia en la mente y corazón para aprender que así es la vida y que debo asumir una postura ante los hechos; me llevo el amor  y el desamor, el olvido, los recuerdos y sus nombres, las memorias y sus sensaciones, los consejos y nuestras necedades, los reconocimientos y los desdenes y el apoyo incondicionalmente  amoroso de la maestra de historia.

   

    Esta etapa de nuestra vida no representa tan sólo materias aprobadas o un certificado, para cada alumno es parte de su vida personal, donde hemos perdido personas, amigos, novios, hemos olvidado, perdonado, reído, llorado, aprendido a dar aportes “voluntariamente a fuerza” para “facilitar” el tránsito en la escuela y todo eso recordemos del plantel COBAO 47.

     Gracias al plantel 47 del COBAO por enseñarme que el éxito y el aprendizaje  lo construimos nosotros, aprendiendo de  las experiencias excelentes,  buenas,  malas, injustas y perversas, por enseñarme a querer  a mis compañeros,  por regalarme esos paisajes y darme la oportunidad de valorar las habilidades de mis compañeros.

      Como Loma Bonita y como el COBAO plantel 47  no hay dos, es un pueblo y colegio únicos y jamás les olvidaré.

      Se bien que todos extrañaremos con quien caminábamos para llegar a nuestra casa, las salidas temprano, con quienes desayunamos algo más que comida.

      El plantel 47 me dio un grandes regalos: su humildad, su espontaneidad  su sencillez, quizá el plantel 47 no tenga novatada, comité estudiantil, organizadores, semana del estudiante,  pero si tiene refresco grande después de la reta, invitaciones a los pueblitos a bailar, tiene la alegría de la calenda en diciembre, tiene las payasadas de Miguel,  los regaños del Director,  la complicidad del  Doctor, los aprendizajes de la maestra Nidia y la confianza en la maestra Edith; tenemos el  paisaje del potrero y las historias de nuestro pueblo.

      Loma Bonita y el Plantel 47 nos dan de regalo el impulso  de haber disfrutado de cada una de las pequeñas cosas para emprender el camino recordando de dónde somos, dónde hemos estado, con quienes hemos andado y continuar, porque para lo que viene estoy convencida, también se necesita una escalera grande y otra cosita.

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