
Luis Fernando Paredes Porras
· Un libro es un juguete, con todo el poder que ello implica
El fomento de la inteligencia lingüística es una tarea que provoca momentos de alegría cuando se toma como un espacio lúdico a realizar en familia, fortalece los lazos y aumenta la percepción de la autoestima positiva en los infantes.
Sabido es que los hábitos de lectura en nuestro país son precarios, por lo que jugar con los libros es fundamental para lograr formar un vínculo afectivo con ellos y evitar que se herede la creencia social generalizada de que son objetos ajenos a la diversión, motivo de esfuerzo y creadores estrés al tener que leer por obligación para aprender.
El derecho a desarrollar la inteligencia lingüística pasa por reconocer el derecho a jugar y las enormes bondades que para la convivencia familiar tiene.
Así que tome un libro y diviértase mucho.








