Masca la Iguana
¿Y si el Obispo no sabe?
Luis Fernando Paredes Porras*
Más sabe el diablo por viejo que por diablo...
Sabe muy poco el Obispo preconizado José Alberto González Juárez, quien este 22 de julio será ordenado como tercer Obispo de Tuxtepec, por una sencilla razón, no tiene experiencia como Obispo. Esta verdad que nos alcanza a todos lo dice el pueblo con el refrán donde la experiencia acompañada – en ocasiones- por la edad, se impone a un cargo por designación: más sabe el diablo por viejo que por diablo.
Como todo aquel que tiene el deber de gobernar, el Obispo preconizado se prepara para recibir el cargo más importante de su carrera dentro del clero; ahora tendrá que repasar y conocer nuevos textos que su cargo le demanda estudiar para poder ejercer su función como sucesor de los Apóstoles, cuidando la buena marcha de la iglesia demarcada por el territorio de la Diócesis de Tuxtepec. José Alberto González Juárez sabe más que ayer, pero menos que mañana, bien cabe esa posibilidad.
El asunto de saber es un fenómeno humano interesantísimo; enfatizo que está ligado al derecho de educarnos durante toda la vida señalado por la UNESCO como uno de los pilares de la educación para el siglo XXI y con lo que en particular he llamado “el derecho a ser inteligente”, señalado por mi experiencia profesional como otro derecho inalienable e impostergable por ejercer si queremos experimentar la felicidad. ¿Será feliz el Obispo de Tuxtepec?, la pregunta tiene sentido futurista, no es un cuestionamiento a la persona sino la oportunidad de reflexionar la satisfacción que a cualquier individuo proporciona dominar un oficio, una profesión, un proceso que le signifique la trascendencia. El Obispo, podemos suponer, que podrá ser feliz en sus nuevas funciones en la medida en que sepa nuevas cosas que le demanda su responsabilidad, porque sabemos que nadie lo sabe todo.
Será interesante que con los años el tercer Obispo de la Diócesis de Tuxtepec nos de la lección de que ha aprendido a hablar los idiomas chinanteco y mazateco, con alguna de sus variantes, pues la Diócesis nace para atender a la población indígena de la región, pues bien cabe la posibilidad de que en este momento no sepa. Conocerá el teje y maneje de las relaciones entre los grupos de poder en la región y del enorme patrimonio natural y cultural que representa la Chinantla y el Sotavento Mexicano. Quizá hasta aprenda a hacer versos para disfrutar la vena jarocha y su gobierno pase a la historia como el gran detonador de la divulgación cultural que la región requiere. Puede representar un liderazgo en la Cuenca del Papaloapan que trascienda sus naturales funciones dado el momento cultural, económico, social y político que prevalece, pero si nadie se lo dice, no lo sabrá y ¿qué tal si el Obispo no lo sabe?
Con las horas y los días que sucedan al 22 de julio, el nuevo Obispo sabrá de qué lado masca la iguana en muchos temas que confluyen en la región y su misión de gobernar en el territorio de la Diócesis; por ejemplo algo que ya sabe es que la Catedral tiene su importancia, pero no tanta como el lienzo charro de Tuxtepec, y no por el lienzo en sí, sino por “su Obispo” que reparte bendiciones vitales para cierto sector del poder, que dicho sea de paso, al realizarse la Ordenación de José Alberto González Juárez en la catedral Lienzo Charro y no en la Catedral “La Barca”, pues ya vamos sabiendo más.
Me pregunta la iguana ¿crees que el Obispo me conceda una entrevista un día de estos?, le contesto que no sabía que ella quería ese diálogo y que estoy seguro que él no sabe, pero ahora que ya lo sé, cabe la posibilidad que lo sepa él; le pregunto intrigado a la verdosa ¿crees que sepa montar el Obispo?, ¿y para qué quieres dialogar con él? “para saber” me responde de inmediato, “para saber igual que el diablo”.
Imagen de enterate.mx
*Educador mexicano, productor de medios de comunicación para el desarrllo, dirige www.sabersinfin.com sureste.








