Masca
la Iguana
Ciudadanizar al Papaloapan: Festival ¡Que Viva y Reviva el Son!
Génesis de un Consejo
Luis Fernando Paredes Porras
Un “Consejo Ciudadano”
creemos que el río reclama,
gota de líquida flama
que lo anuncie en el verano;
ya no lo veremos sano
toleramos su agonía,
una costosa manía
de ribereñas culturas,
pretendiendo dar suturas
a acuosa cosmogonía.
Luis Fernando Paredes Porras
“Este río se llama Cacaloapan”, me dijo la niña de 10 años mientras mirábamos al cauce recibir las aguas negras del mercado central de Tuxtepec, donde sus padres son locatarios. Desde el mirador del mercado, ubicado sobre el margen izquierdo de las aguas, en la calle Independencia casi esquina Juárez, se tiene la mejor vista en la ciudad del río Papaloapan, río de las mariposas dijeron los nahuas, río de mierda dijo la tuxtepecana, apenas en el 2009. Me he especializado en dialogar con la infancia, produzco radio con niñas y niños para mantener, entre otros objetivos, viva mi capacidad de asombro y fue asombrosamente contundente el diagnóstico que me proporcionó su comentario franco; desde entonces no pierdo oportunidad de regresar a los balcones para apreciar al Papaloapan.
No es la única persona que se expresa así del río Papaloapan a su paso por la ciudad de Tuxtepec, urbe que actualmente lo ignora, lo humilla y desprecia desde su arquitectura, ocultándolo a la vista, contaminándolo en silencio, convirtiéndolo en innombrable en las sobremesas, pueblo desvinculado del padre río, el cual es visto y usado como el caño de aguas negras colectivas, razón para que la infancia pueda decir que les hemos heredado “el Cacaloapan”.
Pero el Papaloapan es más fuerte que nuestro actual olvido y llega enorme, gigante, vigoroso a entregarse en un acto de amor puro a las aguas que le dan vida cíclica en el Golfo de México, donde el pueblo de Alvarado escucha, ve, siente el maltrato del río arriba, pues sus bancos de peces, sus cardúmenes, sus manglares y la vida en ellos se viene silenciando. Esta realidad fue evidenciada en el documental llamado “Reflejos sobre el Agua: un retrato de la degradación ambiental en la Cuenca del Río Papaloapan” del cual tuve oportunidad de participar en el 2012, una película de Eric Zentmyer, producido por la asociación Pronatura Veracruz y José Daniel Peraza Zermeño y presentada en la región en el 2014. También los poemas bellos de Samuel Aguilera “Canto de amor y desesperanza al río Papaloapan” y Sabino Pérez Ramírez “Trampas que envilecen su cauce: elegía al río Papaloapan” han dado cuenta desde hace más de 15 años de la terrible tragedia que han contemplado desarrollarse con total impunidad, nuestro vergonzoso ecocidio casero.
Somos pueblos que adquirimos sentido por el río y hubo épocas donde convivíamos armoniosamente; sus aguas, canales comunicantes nos alimentaban con la sangre cultural de un mismo corazón palpitante a los ritmos de la negritud, el mestizaje y las culturas indígenas. Se afirmaba entonces, poéticamente, que las bondades de estas tierras eran tantas que “al beber agua del Papaloapan” uno quedaba cautivo, enamorado de este terruño, quedándose para amarlo al vaivén de sus efluvios.
Un tambor de cuero viejo
lleva en el fondo el arroyo
y entre más quieto, más hondo
el cianuro del pellejo..
SAV
Llegué demasiado tarde para beber de él, en el 2009 no debía mojar mis labios con su néctar; hoy junio de 2015, se introducen en sus aguas contaminadas pescadores que reciben un juicio colectivo si lo hacen en la ribera tuxtepecana: “están locos”.
La belleza de este sitio fue paradisiaca y quedó impregnada en la genética de la gente de buena cuna que lo vio, lo disfrutó y amó reconociéndolo como la columna vertebral que sostiene la vida de la región; de esos recuerdos he bebido y hubo quien me dijera que es mío también, mi río Papaloapan, mi responsabilidad.
Tuxtepec me sabe a orilla de agua y a mafafa,
aquí juega la vida ser zancudo
y los chancarros crecen a la orilla de los montes,
aquí la luna es más dulce
y más bravos los calores
SAV
Nuestro río toma su nombre al unirse los afluentes del Valle Nacional y Santo Domingo, y ya siendo el Papaloapan pasa silencioso por Tuxtepec, como aquellos esclavos de las haciendas tabacaleras en Valle Nacional que pretendían escapar en la época de “la contrata” y que navegaban por las noches sin luna, agazapados huyendo de las autoridades que podían regresarles al infierno; así cruza ahora el Papaloapan por las tierras del conejo, un Tochtepetl que le obliga a fluir silencioso, sólo, sin bullicio de la gente, sin los golpes de los constructores de piragüas, sin los gritos de los cargadores, de los comerciantes, sin las caricias de sus peces desplazándose en sus entrañas; pasa el Papaloapan por Tuxtepec tratando de escapar del infierno que le damos, para recibir más adelante, vida del río Tonto que le aporta el 20 % de su caudal final al desembocar en el Golfo de México.
Supe que me amas como yo te amo
tierra fecunda, llena de agua
y polen...y tristeza.
SAV
Trece años antes de mi llegada al Sotavento Mexicano, a la región hidrológica número 28, la Cuenca del Papaloapan, las mujeres y los hombres que en 1996 sabían ya de los dolores del padre, tuvieron a bien identificar y reunir a las hija e hijos del río: músicos, bailadoras, gente de los fandangos que es el sístole y diástole del corazón acuoso; nació así, desde el pueblo, el “Festival que Viva y Reviva el Son”; la palabra del jarocho cimarrón, Samuel Aguilera Vásquez (SAV) nos da su versión:
“En el año de 1996 una mujer que se llama Rocío Morteo tiene la buena ocurrencia de la Casa de la Cultura, donde era colaboradora, de hacer un reconocimiento a los viejitos soneros y jaraneros que se están muriendo. Y entonces se da a la tarea de recorrer todo Tuxtepec y localizar ocho o diez viejos y juntaron a los que medio tocaban son y decían una que otra décima y nos dice a los que estábamos aprendiendo “hagámosle un homenaje”, y entonces en el zócalo en 1996, el 4 de octubre, todavía nos acordamos, se trajo gente del estado de Veracruz, sobre todo de los Tuxtlas, de Mixtán, de Playa Vicente, los que estaban aquí en Tuxtepec y organizó el primer Festival que Viva y Reviva el Son. En el zócalo todavía estaba la pagoda. Ese evento se vino dando durante unos diez años como un esfuerzo desde la comunidad, colectivo; pero era tan bonito el encuentro, tan novedoso que le empezó a gustar al Gobierno del Estado y el Gobierno del Estado construyó un segundo festival que se llamaba “Festival Cultural del Papaloapan”, - “de la mixteca”, “del istmo”, “de los valles”, etc, - y le gustó este festivalito y lo comenzó a montar porque el Gobierno del Estado no tenía nada para mostrar del Papaloapan, entonces se agarró de “Que Viva y Reviva el Son” y lo arropó; pero en los siguientes años lo fue arropando tanto, tanto, tanto que se lo chupó y se lo apropió y hace dos años, algunas personas como Luis Fernando, Edith, Luis Antonio, empezamos a pedir que se devolviera al pueblo, a través de una petición seria, fuerte y entonces este año respondió el gobierno:
- “sale, se devuelve al pueblo”
- sí, pero sólo hay una cosa, tienes apoyo, infraestructura institucional, necesitamos también que lo apoyes pero sin que metas la manos, deja que la gente trabaje
El Festival tiene un alcance local, está centrado en el son jarocho y cualquiera de sus expresiones alrededor y la columna vertebral es el río Papaloapan y hay muchos esfuerzos de la colectividad trabajando sobre el tema del río. Entonces era emblemático que el propio Felipe Matías planteara la historia de Tuxtepec, desde el río; la propia artesanía de Felipe se construye desde el río; la literatura de Yescas se construye desde el río; “masca la iguana” viene desde el río; el trabajo gráfico viene desde el río justamente y el trabajo de nosotros viene del río y el trabajo que está haciendo ahora la comunidad de Papaloapan viene desde el río, entonces es una constante. Hoy se ha sumado a la lucha ecológica la cuestión de la cultura y eso le da una riqueza enorme.
Un hombre de talla mundial en la investigación y la danza, Miguel Vélez Arceo también lo arropa, le da mucha fuerza. Felipe Matías participa como poeta fortaleciendo al río. Y Ya este año cumplirá 19 el Festival.
Por su parte, el escritor y promotor cultural, Presidente de la Asociación Artístico Cultural El Flamenco, Sabino Pérez, habiendo conversado en mi presencia vía telefónica con el Ing. Roger Merlín Arango, quien era el Director de la Casa de la Cultura en el referido año 1996 donde Rocío Morteo era parte de su equipo de trabajo, me comenta:
“En 1996 nosotros como asociación cultural pedimos al Director del Instituto Oaxaqueño de Cultura, el Lic. Emanuel Toledo que nos concediera cita para presentarle la propuesta de la creación del Festival Cultural del Papaloapan haciéndonos la recomendación de convocar junto con la Casa de la Cultura a otros actores del ámbito cultural. Se llevó a la reunión donde convocó Roger Merlín, al ser el Director de la Casa de la Cultura - y recuerdo que participó Gabriel Cuevas y Samuel Aguilera, entre otros - la propuesta que habíamos presentado al Instituto Oaxaqueño de Cultura y la posibilidad de recibir en Tuxtepec al Lic. Manuel Toledo quien al asistir posteriormente se llega al acuerdo que se formularía el comité organizador del Festival Cultural del Papaloapan; sin embargo para la reunión en que se formuló el comité no fuimos convocados y al quedar fuera del organismo ya no pudimos sostener nuestra propuesta que originó el movimiento, naciendo así el Festival que Viva y Reviva el Son en 1996. Pero para el año 2000 se realiza el Primer Festival del Papaloapan integrando como una de sus actividades al Festival Que Viva y Reviva el Son, y desde entonces así se realizó, hasta este año 2015 donde se llegó al acuerdo, a iniciativa también de Samuel y de quienes apoyamos esa solicitud para que se separara el Festival Que Viva y Reviva el Son y el Festival Cultural del Papaloapan, y pues ya conformamos recientemente el Consejo que le dará vida”.
A mi llegada a Tuxtepec, atraído por la brújula de la figura más hermosa de la dinastía morena, navegué por el río y su cultura del 2009 al primero de septiembre de 2012, montado en el corazón-piragüa de un cuenqueño universal, Felipe Matías Velasco (FMV), cuando sus viejas manos tomaron el remo del recuerdo, y ya en la acción con el motor- cerebro fuera de borda, navegamos no sólo por sus nostalgias, sino por sus esperanzas, sus necesidades para con el pueblo, para con el río y nuestros compromisos eslabonados en la mirada de Eréndida Armas Aguirre. Entonces el cauce del río se infiltró con palabras en mi torrente y con palabras he aprendido de a poco a fluir con él, para él y para su gente. Tuve a dos poetas de maestros, un privilegio que me enorgullece revitalizando mi sentir y compromiso por lo que llamo el Derecho al goce estético de la palabra, pues ellos son, a mi juicio, los más completos poetas versadores repentistas que tiene el Sotavento, mi maestro Julio Domínguez Medina y mi maestro Mauro Domínguez Medina quienes me iniciaron en el arte exquisito de comprender la fuerza de la palabra hecha río, en el año 2009, muy cerca del malecón conocido como El paso Real, en una habitación del hotel Posada Guadalupe que habilitamos como estudio de grabación.
Y es que hoy podemos y debemos reconocer que al río todos lo llevamos dentro, somos el río, siendo prioritario alimentar los vasos comunicantes que mantienen con vida a nuestros colectivos: familia, amigos, vecinos, paisanos.
Dijo Felipe:
Sotavento es la región
donde mi cuna se encuentra,
exuberante rincón,
¡el orgullo de la Cuenca!
Y allí habita junto al río
con frescura de mañana,
la mujer del pueblo mío
que la ribera engalana.
La figura más hermosa
de la dinastía morena,
o trigueña, piel sedosa
la de la belleza plena.
Si porta el huipil, ¡qué garbo!
su estirpe lo luce ufana,
si peina cabellos largos
esa es Tuxtepecana.
Cadera que lleva el ritmo
con que se mece el sauzal,
tan ardiente como el mismo
paraíso tropical.
Si nació aquí en la ribera
y mis lares engalana,
si es alegre y es sincera,
¡esa es Tuxtepecana!
FMV
En la región somos gente de palabras torrenciales, nos desbordamos por el gusto de platicar, de jugar con el lenguaje, teniendo, desde mi juicio, casos exquisitos con los poetas versadores repentistas, como cuando por vez primera los escuché y vi en el escenario, precisamente en un Festival, reunidos haciendo malabares, hablando desde el trapecio y cuerda floja me dijera uno de ellos tiempo después; esos jarochos “altivos y arrogantes” de saber que en su palabra tiene el poder del río me asombraron como hasta ahora.
Si usted ve que estoy lobuno
trompudo y prieto he nacido,
yo voy con el pecho erguido
y la frente levantada
y como fia’o no he pedido
yo a na´ide le debo nada.
Mi nombre aunque tiene letras
ninguno lo deletrea,
porque soy como una marea
de torrentadas inquietas…
SAV
Desde entonces les profeso sincera envidia por sus habilidades cognitivas desarrolladas; gracias a ellos descubrí que la palabra hecha verso - y de acuerdo a mi visión, formación profesional y experiencia de vida - , debe estar al servicio del pueblo del sotavento para visibilizar su patrimonio cultural; una de estas formas es la enseñanza del arte de versar de repente, la otra es versar a las tradiciones, a la vida cotidiana, pero no para tejer en el viento, que así se ha hecho por décadas, sino para registrar una cultura. En el camino les he conocido, tratando cada vez más de comprender y sobrevivir ante su fuerza de río, un río potencialmente caudaloso de contar de forma sistematizada para compartir y para garantizar las semillas del Sotavento. Los músicos, investigadores, bailadores y bailadoras, promotores y representantes de los grupos de son jarocho en la región son todas y todos para mí, afluentes del verbal río musical que parece buscar un cauce común: la permanencia del patrimonio cultural que representan, la suma de sus inteligencias lingüística, kinestésica, musical, social, naturales, intrapersonal e incluso, espiritual.
Ni son todos los que están ni están todos lo que SON, pero este recién creado Consejo Ciudadano del Festival que Viva y Reviva el Son, siguió los versos jarochos y aprovechó el momento y contexto para convertirse en la historia contemporánea de Tuxtepec, el punto de quiebre de la gestión de saberes colectivos y participación ciudadana en torno a su cultura:
…el tiempo es un esmeril
que atinadamente lija,
la hiriente espina y cobija
rojo, magenta y añil…
SAV
De andar entre ríos a desbordarse se aprende, y le digo a la iguana : “verso, luego existo”, ante lo cual me responde altiva, fijando su vista en el cielo como quien flecha el cosmos para provocar una lluvia de estrellas: “Bien recuerdo cierto día / arriba de la pochota / una tremenda iguanota / al hombre mismo paría …” y ahí la paro en seco diciéndole que esa décima es de Jaime Yáñez, a quien conocí en un campamento de son jarocho infantil, celebrado en Ixcatlán y cuyo registro en una bitácora electrónica y la producción en audio fue mi primer trabajo en la región; ella me dice no importarle de quién sea y lo que yo haya hecho, pues lo trascendente es que la iguana es la madre del son y que, ya lo dijera Heráclito de Éfeso, “nadie se baña dos veces en el mismo río” … -¿y eso qué tiene que ver? – le digo a la orgullosa madre sin que se digne a verme otra vez a los ojos, y así, tan soberbiamente verde sentencia lanzando otra flecha sideral:
Un “Consejo Ciudadano”
creen que el río les reclama,
gota de líquida flama
que lo anuncie en el verano;
nunca ya lo verán sano
pues toleran su agonía,
una costosa manía
de ribereñas culturas,
pretendiendo dar suturas
a acuosa cosmogonía.
LFPP
La escucho extasiado y me canso de esperar a que deje de observar al cielo, así que bajo la mirada, percibo su casa, el pestilente arroyo Moctezuma, - al cual por cierto, nunca ella le ha dicho Cacaloapan -, y pienso que las iguanas nunca han necesitado un consejo reptiliano para decidir vivir ahí, porque en brutal acto poético, nunca se han ido, como ahora que sigue en las alturas y parece que algo sigue diciendo…
¡Ay! ¡Papaloapan galante!,
voy a aprender a remar
pa´ volverme navegante
y por tus aguas surcar
desafiando la corriente,
cantando por la ribera,
de este trópico caliente
que es mi tierra bullanguera.
Voy a darme un chapuzón
para quitarme el calor,
voy a abrir mi corazón
para que fluya el amor
y por el cauce se vaya
hasta llegar a la mar,
y en una lejana playa
se oiga otra vez mi cantar.
Mi canto, abrazo sincero,
le entrego con sentimiento
a este jirón que adoro,
¡mi grandioso Sotavento!
FMV








