Jesús, el pacificador bicicletero
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Jesús el pacificador bicicletero

Luis Fernando Paredes Porras*

Algo tiene la paz que busca a los bien intencionados

LFPP

Jesús Márquez Martínez tiene 48 años, tres licenciaturas: en Filosofía, Psicología y Teología y dos maestrías una en Derecho Canónico y la otra en Psicología de la PersonalidadJesús Márquez Martínez. Estudió en el Seminario Mayor de Oaxaca y en la Universidad Pontificia de Padua, en Italia. Por su formación desempeñó el cargo de Juez Eclesiástico en el Tribunal de la Sacra Rota Romana (tribunal del clero) y durante 23 años ejerció además como Párroco en distintos lugares de México y Centro América. Jesús de hace dos años, por su libre elección sobrevive de la caridad, arriesga su vida y rueda por la paz inspirado por lo que se lee en Mateo 5:8 “Bienaventurados los pacificadores porque serán llamados hijos de Dios”.

Escribo y Jesús, a mi lado, va leyendo, orientándome para corregir errores en los términos y los nombres. No le permito la censura, pero debo decir que no la intenta. Llegó a Tuxtepec el miércoles, durmió cerca, muy cerca de la Catedral en construcción “La Barca”, en el hotel, precisamente de nombre Catedral, ocupó la habitación 10 en la planta baja porque es más fácil mover así su bicicleta de cuadro de aluminio color gris de marca “Fuji”, la cual fue un regalo de un empresario en Mérida Yucatán, quien le tomó su vieja bicicleta con la que inició su travesía en el 2012 en Tijuana, Baja California Norte, es decir, cruzó el país rodando en la bicicleta armada por él, con cuadro Benotto de aluminio y piezas de otra bicicleta turbo rodada 26.

Jesús llegó en días recientes a la frontera de Costa Rica con Panamá, de donde fue deportado bajo la aplicación de la ley Panameña aplicando el argumento de insolvencia económica al no portar, al momento de presentar su pasaporte, quinientos dólares americanos en efectivo (siete mil quinientos pesos mexicanos) habiendo recorrido tres mil novecientos kilómetros, la mayoría sobre su bicicleta. Jesús fuma, lo hace después de cada alimento, dice que es su postre.

Para él la Paz, por la que decidió comenzar a rodar en el 2012 y se puso como meta llegar a Buenos Aíres, Argentina, “es la ausencia de violencia”, o dicho de otra forma, me apunta, “cualquier tipo de violencia es falta de paz”. Se reconoce violento, dice que todos los somos, porque sus respuestas ante preguntas poco inteligentes, le llevan a responder irónicamente, lo cual, es un tipo de violencia, pues dice que es intolerancia ante la falta de capacidad intelectual de algunas personas que, por ejemplo, al verlo llegar sudoroso, montado en su vehículo le preguntan: ¿a poco anda en bicicleta?; en la mañana después del desayuno, pude apreciar su comentario violento cuando un amigo me preguntara ¿tienes baño?, Jesús instantes después me compartió su pensar al decirme: “no, cagamos en el patio”.

Jesús, el bicicletero por la paz, ha ocupado cargos dentro de la Iglesia muy cercanos al poder, y sabemos que ese poder va de la mano con otros muchos poderes; hoy, tras haber decidido cambiar sus acciones, siente que en su bicicleta, sus lonas y su presencia, lleva el poder de incidir en la paz que, incluso dentro de las religiones, se desea.

Comencé diciendo que Jesús ha estado viviendo de la caridad durante su travesía, pero al preguntarle reflexionamos que ese “Cariño en el dar” no es precisamente lo que ha recibido para poder comer, hospedarse, curarse de enfermedades, golpes, poder comunicarse y mantener funcionando su bicicleta, pues en apego estricto a la realidad, ha vivido de la limosna. Pequeña limosna que no busca satisfacer el sentimiento de culpa y sirve para la construcción de, por ejemplo, nuevas catedrales, sino limosna que sale del bolsillo de quien no busca indulgencias, sino busca ser compasivo, limosnas por compasión, algunas solidarias; Jesús también ha recibido insultos de frente; en Chiapas le dijeron que “ya bastante tenían con los migrantes como para que llegara un norteño a joderlos”, o en Honduras cuando fue depositario de los reclamos de un ciudadano catracho, por los abusos de parte del personal de “la migra mexicana”. Pero los insultos más frecuentes e intensos son por las redes sociales, dándose cuenta al final que lo más sano, lo más pacífico es eliminar y bloquear al agresor.

Jesús no ha recibido sólo golpes morales, sino también ha puesto la otra mejilla ante los intentos de asesinato de varios conductores intransigentes. En el tramo entre Cosamalopan y Tlacotalpan, al pasar por esta región de ida a al sur, dos conductores de tractores con vagones con caña estuvieron a punto de matarle, recibiendo un fuerte golpe en el cráneo. Otro golpe, esta vez económico le deparó Tlacotalpan y sus fiestas de la Candelaria, pues al vivir de la limosna se reciente que un tamal de 12 pesos se cotice en 45 y que la leche de 16 pesos se venda a 46. Esa noche dormitó, como otras tantas, sobre una banca de parque con la bicicleta amarrada a su cuerpo.

Escribo y Jesús lee; ambos esperamos la llegada de ciclistas del Grupo Coatl de Tuxtepec a quienes avise de la presencia del bicicletero mensajero de la paz y quedaron de venir a dialogar con él. En unos minutos más les llamaré para saber si vendrán a ver al colega. Quien ya vino fue Sabino Pérez a obsequiarle su libro “Escamas de Luna”, porque, no sólo de pan vive el hombre.

Ayer comimos en una fonda de la colonia Santa Fe y pienso en la fe que Jesús tiene en que lo que realiza contribuye a la paz en el mundo. No abandona su meta, pues retomará su intención de llegar a Buenos Aires, pero lo hará desde Bogotá, a donde viajará por avión, “pues no tiene caso recorrer el mismo trayecto”. A la pregunta de ¿dónde saldrá el pasaje del vuelo? Jesús me responde: haciendo pupusas salvadoreñas en Sonora, en Puerto Peñasco, a donde espera retornar pronto, montado en su bicicleta. Recuerdo que durante los meses que viví en el pulgarcito de Centro América, la República de El Salvador, me costó acostumbrarme a las pupusas por el sabor de la col y lo aguado de lo que llaman salsa. Él me dice que las pedía para llevar y nunca les puso ni salsa ni col. Jesús le tiene tanta fe a las pupusas como a que un día vivamos todos en paz.

Por la mañana del jueves, antes de vernos, se dirigió al edificio del palacio municipal, pues quería entrevistarse con el Presidente, tal como lo ha hecho en lugares como Matamoros, Tamaulipas; en Tonalá, Chiapas; en Mérida, Yucatán y en Salina Cruz, Oaxaca; con el Gobernador Sergio Benavides, del Departamento de San Miguel, en el Salvador, donde lo escucharon, pero en Tuxtepec, como en muchos lugares también del país le dijeron que, para que Antonio Sacre Rangel, lo recibiera, tenía que hacer la solicitud por escrito, exponer los motivos de la entrevista y esperar a que se le comunicara la fecha en que sería recibido.

Es tiempo de hacer la llamada a los ciclistas…

Dice la iguana que no se me ocurra irme rodando ni siquiera a Valle Nacional, que recuerde que no aguanté la subida ni para llegar al entronque con la UNPA, que estoy fuera de condición y me puede dar el ataque; pienso que tiene razón, pero si acompañaré a Jesús a rodar por la noche en Tuxtepec el día sábado junto con los ciclistas del grupo Coatl, quienes hoy viernes conocerán al ciclista de la paz.

Jesús seguirá ocupando la habitación 10 del hotel catedral, cerca muy cerca de la construcción de la nueva catedral “La Barca”, y estoy seguro que algo debe recordar de cuando realizaba las sentencias de los sacerdotes llevados a juicio para que los Obispos firmaran y se ejecutara la sentencia y las cabezas rodaran, así como el rueda ahora, para tratar de alcanzar la paz.

*Educador mexicano, productor de medios de comunicación para el desarrollo, Director de sabersinfin región sureste, Director del Centro para el Desarrollo de las Inteligencias Múltiples, CDEIM. @LuisFdoParedesP

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