Si después de morir me voy al cielo,
tendrá que ser como aquí,
sólo que liberado de estos torpes sentidos,
de estos pesados huesos.
Czeslaw Milosz
No hay alma, por poco noble que sea,
que permanezca tan aferrada a los objetos de los sentidos que,
a veces, no se aparte de ellos para desear un bien mayor.
René Descartes
Son seis ventanas al mundo;
mis interfases, mis sentidos,
te saben de memoria, te conocen.
Te me antojas para un poema,
o para algo parecido;
de desayuno, comida;
para guardarte en la alacena.
De la vista nace el amor
vista miope, de elevada dioptría
amor que llega a través de ella,
como ábrego resecando,
dilatando las pupilas
como luz que ciega de golpe
al felino que salivando acecha.
Mis papilas gustativas,
recorren tu piel expuesta,
y arrebata la intimidad,
de la dermis oculta por tu atavío.
Mezcla de miel y almizcle
sudor, lágrimas y un río
por hormonas y celo que protestan.
Mi piel en constante escalofrío,
captando sensaciones telúricas
térmicas, húmedas, lúbricas.
Mi olfato de canino adicto
a la mezcla estupefaciente de humores,
aún a la distancia sin conflicto,
sé de tu presencia y tus colores.
Oído que sigue tu presencia,
tu respirar, tus tacones al andar
un suspiro, un gesto,
un ademán al viento,
tu risa musical;
Tu voz ronca por el frío matinal.
Y por último el tiempo,
planicie sinsentido
donde aterrizo,
de este sueño falaz, fugaz,
que le da sentido
al aquí y ahora.
Sexto sentido que decreta a cada segundo
que no hay más, a la postre no hay más.
cada momento pasa y no regresa;
sueño profundo.

Hugo Islas (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) radica en Puebla, es amante de la música y las letras.








