Caída del cielo
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CAÍDA DEL CIELO

Por: Erasmo Nava Espíritu

Cuando te conocí, mujer,

lucías perfecta, mi querida amada,

¿venías del cielo, o de la nada?,

no lo sé,

pero traías en tus manos a la ciudad ahogada,

arrojando sus sordas y envejecidas calles,

y agitando eternamente sus modernos ejes viales;

pero tú,

lucías perfecta, mi querida amada;

traías además:

el aire fresco del bosque más cercano,

el deseo de ser grande y luchar junto a tu hermano,

ser la mujer más bella y poner el mundo en tus manos.

 

 

Pero insisto,

lucías perfecta, mi querida amada:

traías la sonrisa más limpia y más sincera de la tierra,

la mirada que recorrió llorando la ciudad entera,

y el gesto hecho un encanto en la pradera.

 

 

No obstante,

lucías perfecta, mi querida amada:

tus besos aún vagan y se escuchan

en esta ciudad de formas obstinadas,

tus ardientes deseos

vuelan como murciélagos en grutas desplomadas;

tu cadencioso caminar, con movimientos húmedo y callado,

y esa sonrisa suave, silenciosa y sensual,

pasan montados todos, sobre un caballo letal.

 

 

Pero aún en esta hora obscura y abandonada,

pregunto ansioso al verte, mi queridísima amada:

¿Venías del cielo, o de la nada?

simplemente: caída del cielo, mi adorada.

 

Ciudad de México, 2 de octubre del 2005

 

* Erasmo Nava Espíritu (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) es licenciado en Economía, egresado del Instituto Politécnico Nacional, obtuvo el grado de Maestro en Ciencias en Planificación del Desarrollo Regional, en el Instituto Tecnológico de Oaxaca. El presente poema forma parte del libro Cuando los Dioses Hablan y otros Poemas. Sabersinfin.com agradece a Erasmo Nava Espíritu la autorización para publicar su obra.