Cayó como una rosa en un lejano desierto
desde entonces no la encuentro,
es como sepultar un recuerdo
en el mar profundo de los sueños.
Es el ingrato corazón que olvida
cuando respira el delicioso perfume de las flores
y disfruta los placeres y deleites de la vida.
Murieron los recuerdos vigorosos,
brotarán del desierto flores,
las únicas e inconfundibles,
tienen hojas secas desoladas,
es la rosa que al llegar a su aposento
desafió la vida apasionada.
Mi corazón sintió amar con mucho fuego,
a cada momento imploraba:
¡No te apartes de mí te lo ruego!
En vano fueron mis desvelos,
las lágrimas se secaban con el viento,
mas la ilusión de tenerte me motiva,
encontrarte en el desierto te salvaría
del riguroso fuego del aposento.
*Leobardo Cruz Magariño (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) es abogado y amante de la lectura y la poesía.
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