Vagabundo con destino. Poema
Minuto a Minuto

 

 

21 07 2021

El firmamento se ha nublado. Pues está confundido.
Él, que siempre me cobija con su calor vespertino.
Que ilumina con su atardecer, amanecer, anochecer.
Hoy se ha nublado, pues está confundido.

En su grandeza conocía mi soledad.
Mi melancolía cotidiana; y mis pesares sensibles.
E incondicionalmente me ha brindado su cobijo.
Como si siempre dijera: puedes contar conmigo.

Hoy me ve ya no como vagabundo en busca de consuelo.
Hoy lo veo pensativo, como buscando respuesta.
Me ve como un loco, feliz y trémulo.
Como a un preso ya sin castigo.

Por eso me urge explicarle. Me urge decirle.
¡Ya no estás solo en mi cobijo, camarada eterno!
He encontrado un tesoro, que me ha llenado el espíritu.
Y lo he encontrado sin casi tenerlo pretendido.

 

El firmamento se ha nublado. Pues está confundido.
Él, que siempre me cobija con su calor vespertino.
Que ilumina con su atardecer, amanecer, anochecer.
Hoy se ha nublado, pues está confundido.

En su grandeza conocía mi soledad.
Mi melancolía cotidiana; y mis pesares sensibles.
E incondicionalmente me ha brindado su cobijo.
Como si siempre dijera: puedes contar conmigo.

Hoy me ve ya no como vagabundo en busca de consuelo.
Hoy lo veo pensativo, como buscando respuesta.
Me ve como un loco, feliz y trémulo.
Como a un preso ya sin castigo.

Por eso me urge explicarle. Me urge decirle.
¡Ya no estás solo en mi cobijo, camarada eterno!
He encontrado un tesoro, que me ha llenado el espíritu.
Y lo he encontrado sin casi tenerlo pretendido.

Ha llegado a mi, como bucólico aliento.
Como la hoguera a un peregrino.
Como al refugiado un país amigo.
Como al extraviado un camino.

Un tesoro encarnado en mujer.
Una mujer convertida en fortuna.
No la fortuna vacía, que llena al mundo de delirio.
Una fortuna que vale, lo que vale un destino.

 Octavio Montoya Márquez

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