Tu cuerpo
Suaves y aromáticos aceites
se derraman en tu cuerpo
cuando mis manos recorren
el abismo frondoso de tu cuerpo
y mis ojos se pierden en el refugio
de tu pecho haciendo que tu corazón
viaje por tu latido y se eclipse
en la realidad del bosque de tu templo
Y el cuerpo entero se convierta en llamas
con las caricias de las manos
donde el abismo nace y se confunde
en las honduras del silencio
que al tocarlo se agiganta transformando
todo en carne del amor
Y las manos se mojan en la pasión
que brota de tus ojos
que alcanzan los martirios del placer.

Enrique Canchola Martínez
07062021
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