Triste agonía en mis sentimientos,
triste agonía en mis deseos,
deseos que nunca fueron resueltos,
resuelto está en mi cuerpo envuelto.
Llueve sin parar en el firmamento,
llueve y corre por mis venas,
la sangre divina jamás volverá,
ganas de vivir es lo que yo siento,
la aurora se despide en un lejano día.
Llueve y suspira esta triste agonía,
una esperanza por vivir, viviría,
un nuevo sol se asoma en la niebla,
termina la lluvia, comienza la sed,
termina el deseo, termina el placer.
Cantan los pájaros enseñorecidos,
callan los ruidos ensordecedores,
comienza el desfile de los recuerdos,
recuerdos vanos de mi acontecer,
deseos que nunca fueron resueltos.
Un ave decide levantar su vuelo,
su nido lo espera en el flamboyán,
busca un árbol que tiene en lo alto,
recuerdos que nunca jamás volverá,
ansía tan pronto llegar a su nido
destino tan cruel de fatalidad.
Recuerdos perduran de un bello destino,
la triste agonía se oculta en un árbol,
decide su vida con bello canto,
pasan los días, pasan los años,
recuerdos hermosos en el flamboyán.
*Leobardo Cruz Magariño es abogado, amante de la poesía y la lectura.
Más de la obra de Leobardo Cruz Magariño:
- Consejo paternal
- Hermano
- Apasionados
- Un deseo
- Sueño prohibido
- Poema a un hijo
- El leñador
- Una canción de amor
- Agonía








