Amor rufián
Minuto a Minuto

luis fernado paredes porras tuxtepec.jpg- SOY TUXTEPEC -
Amor rufián
 
Luis Fernando Paredes Porras*
 
Cierro los ojos e imploro

no perder la calma mía

ni tampoco la alegría

mucho menos el decoro;

no porque brille es oro

lo que impacta mi sentido,

pero entiendo que has venido

anunciando tu llegada,

para ser mujer amada

si aceleras mi latido.

 

Mi embeleso tuvo calma

solicitando un destello

deseando que fuera bello

proviniendo de tu alma;

con la calma de la palma

el horizonte mirando

mi ilusión iba enhebrando

las causas y sus efectos

instantes casi perfectos

como te vengo pensando.

 

 

Uno pasa por la vida reclamando muchas cosas en el nombre del amor.

Un día la vida nos hace caso y nos presenta su magia, entonces nos espantamos porque nos han dicho que el amor tiene sus reglas, sus formas, sus códigos. Y entonces el temor nos petrifica el alma y nos seca lentamente.

No hay mayor bendición que ser querido, que ser amado por quien nos ama por el hecho de ser, de existir. Ese amor no se complica porque nada quiere, nada pide, sólo llega y se manifiesta. Lo único que en verdad pide es que se sepa su existencia.

No es un amor que cambie planes ni compromisos, no crea puentes ni llena vacios, es el gozo que provoca la inefable experiencia de no saber cómo ni cuando, la conexión se establece para que en otros planos y otras formas, el alma tenga su fiesta.

Puede durar días, incluso minutos, pero las alturas a las que nos elevan nos permiten saber que alguien,  en la inmensidad del cielo, sabe que existimos formando parte de su esencia.


Este amor no pide nada, nada, solo fluye como el rio, sabiendo que se puede ser gota, nube o cause embravecido. Sabiendo que hay ternuras que llenan vasijas de lo que nunca pasa al olvido.

Decir te quiero con la libertad de reconocer lo sentido, no como un regalo a lo querido, sino como un mensaje de Dios  para alertar los sentidos, para recodar que hay que hacer el bien, fluir como ese río, para que  se presente tal vez en la forma de unos ojos que ventanas son de su infinito, y que como él, inasible y eterno, por  amor estar unidos.


No hay mayor bendición que querer  o ser querido, sin esperar nada a cambio de quien quieres ni pedir ser correspondido.

El amor a veces se  presenta tan real que nos espanta, pero pasado el susto nos sabemos bendecidos.

Lo que en mi pecho se enciende por tu presencia es la miel que mi consciencia liba en secreto con tu alma en una gran fiesta.

Te quiero, pues he sido bendecido.
 

* Luis Fernando Paredes Porras es director del proyecto Las 1001 Voces y Colectivo a favor de la infancia , el cual consiste en desarrollar el pensamiento crítico de los niños a través de la comunicación. Luis Fernando Paredes Porras es conferencista y facilitador en educación.