25 de julio de 2020
Te nombraré mi amuleto,
llenarás mis lagunas,
cubrirás mis huecos,
darás contenido a la vacante,
serás la fortaleza
de la débil tropa
que protege la plaza
que guarece mi turbina escarlata.
Diré que eres mi talismán,
como aquel que aferrado al pecho
acompaña a Margarita,
a Lupita,
a Juan
o a Pedro,
a cruzar el Desierto de Arizona
y sortear las balas
de los cazadores de migrantes.
Te equipararé al anillo
que el Mago
le dio en su iniciación
al neófito
para recordarle su nombre místico,
su identidad en lo oculto
y su misión en la tercera dimensión.
Serás el tótem
que me recuerde
el vigor que olvido,
la entereza que poseo,
el encanto que abre puertas,
la inteligencia de los delfines
y la mirada de las águilas.
Significarás un amarre
que me ciña a lo mejor de la vida,
al centro del Universo
y al refugio prístino
del cual venimos.
Te nombraré mi amuleto
aunque ni tú ni yo lo necesitemos,
porque no creemos en fetiches,
pero sí confiamos en la energía de la vida,
el impulso de lo velado,
y sobre todo,
en el poder del amor.



Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente mexicano.






