
10 de julio de 2017
¡La confusión, en la incertidumbre, me desborda
pues no sé dimensionar el código secreto
que tu miedo transpira al escuchar mi corazón.
Y otra vez el adjetivo que se mimetiza en el título de una canción.
¡la rutina es la piel que ya te ahoga!
Deja que, viajando al ocaso del desierto,
Sin tabúes florezca tu nombre y mi deseo.
Dame la oportunidad de arrancar la sombra de tu piel
Para pasar mis labios en las raíces de tus poros
fertilizando un erotismo, que te haga escapar
de ti mismo un solo instante.
Sólo date la oportunidad de entremezclarnos
juntos en un viaje por partida doble:
Acerca tu piel que yo guiaré las aguas.
Y si después de recorrer el discreto itinerario
La culpa te ahoga, deja que el hábito
exprima el corazón con sus palabras enjugando
tu perturbación con la fraternidad que nos obliga.
Y si te limita el qué seguirá después,
no te preocupes que otra vez te hundirás en la rutina
y cual archivo muerto, quedará la historia.
Y sin embargo una vez abierto el camino y conocer el rumbo,
el archivo estará presto a ser desempolvado.
¡Qué la embriaguez sea el pretexto, y la soledad el rumbo!
Autor: Juan Carlos Martínez Parra








