
26 de octubre de 2016
Nunca es sabido
como decir adiós
después de los silencios
entre dos seres que se amaron.
Suavemente el dolor
recorre todo el cuerpo
y lo invade lentamente
quedándose como un huésped
callado e incómodo
que revisa los cajones más íntimos
descubriéndolo todo.
Después llega el olvido
nadie sabe cómo olvidar...
por lo tanto se vive con un dolor
que se esconde en las mañanas,
y llega en la soledad de una cama vacía,
extráñandose y resignandóse al olvido,
entonces se intenta dormir en vano
y así recomenzar cada día.
Imagen: pijamasurf.com
Dayko Rivas; Chihuahua, México. DEMAC.
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