CARICIAS
DEL VIENTO
Por:
Adolfo Martínez Sánchez*
El jardín sembrado por mis
versos
ha dado las primeras rosas
frescas,
que quieren aspirar el aroma
del mar,
tantas veces amado en la
quietud
Deja que tu piel oiga el
viento
y agárrate a mi mano…
Vamos a pasear entre las
nubes
pisando la blanca arena
que antes hemos querido
pisar.
Voy a detener la aridez del
tiempo,
para verte en lo más alto de
la ola
en plena mar de amor
absorbente.
Caricias de la noche en
soledad transitoria,
brumas que relajan la frente
entre música elemental
y sonrisas de estrellas
niñas,
en un cielo que intuyo
azul, opaco y limpio.
El día ha sido gris, denso,
como tu mirada furtiva,
cómplice de tantos besos
silenciosos
en largas jornadas de ausencias
compartidas.
¿Sabes una cosa, amor?
¿Por qué nos encontramos en
el espacio
y no en el tiempo?
Las raíces de mi árbol
buscan
la humedad gratificante de
la tierra
y sus hojas se están secando
cuando tú, amada mía,
floreces en inmensa
primavera.
Tú ríes al sol cada mañana;
yo me acuesto con la luna
como si fuera la última
escena.
Tú quieres abrazar el mundo…
Yo me refugio en mi
existencia solitaria.
Yo y mis frustraciones.
Tú y tus esperanzas.
*Adolfo
Martínez Sánchez es amante de las letras y la educación,
diputado de la Asamblea de Madrid en la I y II Legislaturas; se ha
especializado en medios audiovisuales aplicados a la enseñanza. Adolfo Martínez
actualmente es vicerrector de Investigación y Docencia en el Centro de Estudios
Interuniversitarios (CEUNI) en Puebla,
México.








