BELLE MADEMOISELLE
Por: Miguel Ángel Bello*
Te
confieso que Besarte…
Fue
haber hecho poesía,
donde
tus labios eran mi pergamino,
donde
mis labios fueron el tintero,
y
donde nuestro Amor…
fue
el único motivo.
Lo
que el viento ha hecho sobre tu rostro,
ha
sido una caricia…
pero
lo que yo he hecho sobre tu piel,
ha
sido que mi vida entera te entregué.
Robarte
un beso, sería un delito…
¡Quisiera
ser entonces por ello un bandido!
no
lo niego…
y
guardar en mis labios, sabor tan bendito
que
desde hace tiempo, en mi vida no siento.
Te
revelo que…
Este
pobre corazón que no te olvida
me
obliga a estar triste noche y día,
y
no porque tú seas dolor
es
porque eres todo mi corazón.
Le
agradezco tanto
a
éste pobre corazón que no te olvida,
el
que no te olvide, pues eres mi razón
eres
mi luz y mi corazón.
Y
aunque las siguientes no son mías,
me hace estar seguro de decir…
“Si
los lazos que nos unen
se
llegaran a romper,
que
se acabe ahorita mismo
la
existencia de mi ser”.
Mi
corazón por ti late,
y
vida mía… jamás dejaré de Amarte.
Y
te fuiste…
¿Dejar
de pensar en ti… ¡No!
mejor
le pido a mi corazón que deje de latir.
Bellos
ojos de Luna
Que
iluminan éste mi oscuro corazón…
otorgadme
un divino sueño más,
donde
pueda volver a sentir con mi mano
la
mejilla de mi Amor;
donde
pueda volver a llenar mis pulmones
de
ese inolvidable perfume;
donde
pueda volver a ser víctima
del
hechizo del sabor de sus labios;
Por
favor, brindadme una sola ilusión más,
donde
escucho como coro celestial su tierna voz;
donde
vivo una vez más las caricias en mi piel;
donde
ella escucha mis palabras y las creé.
Bellos
ojos de Luna.
Que
iluminan este oscuro corazón…
decidle
a mi Amor;
a
la dueña de mi destino,
a
la inspiración de mis palabras…
que
la Amo…
Decidle
por favor,
que
la Amo…
la
Amo… ¡La Amo…!
Podría
enseñar a la antorcha cómo brillar,
mas
no podría enseñar a mi corazón que te debe olvidar.
Siempre
fuiste tú quien obstaculizaba tan hermosamente
mi
vista panorámica del lugar en que me encontraba,
y
ahora… abriendo los ojos, es una rosa blanca
la
que silenciosamente canta y grita con mi voz,
cuánto
yo te Amaba.
Belle
mademoiselle…
Mi
corazón por ti late,
y vida mía, jamás dejaré de Amarte.
* Miguel Ángel Bello Pérez es estudiante del Centro Escolar José María Morelos y Pavón, en la ciudad de Puebla, Puebla, México, ha practicado la tauromaquia y es amante del francés.
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