
Allende los mares llegan a pie,
en barca o como sea
buscan refugio,
buscan refugio,
un lugar seguro
para recuperarse del odio,
para sanar las heridas,
para apaciguar la mente,
para limpiar las venas.
para recuperarse del odio,
para sanar las heridas,
para apaciguar la mente,
para limpiar las venas.
Aquí las reglas son estrictas:
la cura es silencio y escucha
el reposo es rubí que se busca
caminar hasta encontrarse.
Aquí hay de todo:
demócratas expulsadas,
ladronas confesas,
prófugas de los hábitos,
intelectuales de las caricias,
inocentes víctimas de la mafia,
madres necesitadas,
ninfómanas confesas,
y resucitadas de lapidación.
Aquí las víctimas se cobijan,
sobrevivientes de odio y fango
encuentran remanso,
las que prodigan caricias descansan;
desintoxicación de tabaco y licor para todas.
El oficio hermana,
la necesidad las une
sobrevivir a la ignorancia es mucho
¿porqué negar la paz por prejuicio?
¡si también en ellas reside la Luz!
¿Utopía ni por la ONU pensada
o pedazo del cielo que aterrizó?
Al fin las curvas no excitan,
la pasión en baúl se guardó
y con jabón de jazmines puros
el carmín temporalmente huyó.
¡Madre mía, la más antigua,
santa niña que siempre proteges
bendice este espacio,
fortifica paredes,
expulsa a perversos y malandrines
arroja de aquí a todo lenón,
destierra a clientes insatisfechos...
y si algo no sale bien
la cura es silencio y escucha
el reposo es rubí que se busca
caminar hasta encontrarse.
Aquí hay de todo:
demócratas expulsadas,
ladronas confesas,
prófugas de los hábitos,
intelectuales de las caricias,
inocentes víctimas de la mafia,
madres necesitadas,
ninfómanas confesas,
y resucitadas de lapidación.
Aquí las víctimas se cobijan,
sobrevivientes de odio y fango
encuentran remanso,
las que prodigan caricias descansan;
desintoxicación de tabaco y licor para todas.
El oficio hermana,
la necesidad las une
sobrevivir a la ignorancia es mucho
¿porqué negar la paz por prejuicio?
¡si también en ellas reside la Luz!
¿Utopía ni por la ONU pensada
o pedazo del cielo que aterrizó?
Al fin las curvas no excitan,
la pasión en baúl se guardó
y con jabón de jazmines puros
el carmín temporalmente huyó.
¡Madre mía, la más antigua,
santa niña que siempre proteges
bendice este espacio,
fortifica paredes,
expulsa a perversos y malandrines
arroja de aquí a todo lenón,
destierra a clientes insatisfechos...
y si algo no sale bien
que yo sea la primera en morir!

Abel Pérez Rojas (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. - Twitter: @abelpr5) es doctor en Educación Permanente, poeta y comunicador mexicano.
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