Asilo de putas
Minuto a Minuto

Allende los mares llegan a pie,
en barca o como sea
buscan refugio,
un lugar seguro
para recuperarse del odio,
para sanar las heridas,
para apaciguar la mente,
para limpiar las venas.
Aquí las reglas son estrictas:
la cura es silencio y escucha
el reposo es rubí que se busca
caminar hasta encontrarse.
Aquí hay de todo:
demócratas expulsadas,
ladronas confesas,
prófugas de los hábitos,
intelectuales de las caricias,
inocentes víctimas de la mafia,
madres necesitadas,
ninfómanas confesas,
y resucitadas de lapidación.
Aquí las víctimas se cobijan,
sobrevivientes de odio y fango
encuentran remanso,
las que prodigan caricias descansan;
desintoxicación de tabaco y licor para todas.
El oficio hermana,
la necesidad las une
sobrevivir a la ignorancia es mucho
¿porqué negar la paz por prejuicio?
¡si también en ellas reside la Luz!
¿Utopía ni por la ONU pensada
o pedazo del cielo que aterrizó?
Al fin las curvas no excitan,
la pasión en baúl se guardó
y con jabón de jazmines puros
el carmín temporalmente huyó.
¡Madre mía, la más antigua,
santa niña que siempre proteges
bendice este espacio,
fortifica paredes,
expulsa  a perversos y malandrines
arroja de aquí a todo lenón,
destierra a clientes insatisfechos...
y si algo no sale bien
que yo sea la primera en morir!

 abel perez rojas 9

Abel Pérez Rojas (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. -  Twitter: @abelpr5) es doctor en Educación Permanente, poeta y comunicador mexicano.