Guardaremos rencor
Hasta el último día,
El último minuto,
El último segundo;
Para decirlo con violencia:
Hasta el postrer instante.
Nada de contumacia:
Simplemente, respuesta
A los millones de momentos
De humillación e insulto.
Nunca fue necesario
El grito destemplado:
¡Pendejo!
Pero se profería.
Inevitable no era,
Si el ciudadano señalado
Andaba por la edad
En que no sabes todavía
Si eres o no eres.
Menos puedes saber
Si llegarás a ser.
¿El lapso existencial?
Tres años, cuatro, cinco…
La diferencia es mínima entre uno y otro.
Estaremos de acuerdo
En que en ese período,
Todavía el pronombre,
El Yo,
Que tal vez en un lustro
Te esté capacitando
Para vagar por sobre puentes,
Caminos pedregosos
O veredas estrechas,
Es un sonido solamente,
Con un significado nebuloso,
Ni siquiera un vocablo.
Solo cuando el vocablo
Se presentó a si mismo
Y espetó: soy soez,
Soy el insulto primitivo,
El que denigra
Sin hacer concesiones,
El que te desvalora,
El que te desprestigia
Y menoscaba,
Y entró en la comprensión,
En la conciencia; solo entonces
Se hizo comprensible
El feroz menosprecio,
Desgarrador y doloroso
Porque venía de la madre.
Ricardo Montes de Oca, Puebla, Pue., 10-5-2012

Ricardo Montes de Oca ha escrito novelas, ensayos, cuentos y poesía. Ricardo ha cursado estudios profesionales en México y Rusia.








