
Las propiedades curativas de las plantas representan
una luz de esperanza para la población mundial.
Nuestros padres ancestrales vieron la naturaleza más allá de su cuerpo físico
Poema escrito en las ruinas de Palenque, Chiapas.
en el punto de encuentro sagrado,
cruza el
inframundo,
tierra y
cielo;
el centro está en Ya´axché*:
el padre ancestral,
el imán de la lluvia,
la piedra de toque.
en ti y en tus misterios,
en ti y tu desaparición mítica,
en tus arrugas que parecen heridas,
en tu nobleza.
Suku’un**: sabes que los señores verdes
tienen la cura en las venas,
los chamanes la guardan,
les oran,
danzan a su alrededor,
extraen su pulpa,
la tratan,
la convierten en pócima.
Chamán:
¡revélame tus secretos,
mi gente está muriendo!
Aquí mueren y tú conoces la cura,
padecen y la sanación está cerca,
agonizan y la medicina está en su tierra.
Chaman: ¡No prolongues este martirio!
fuiste fiel al mandato,
cuidaste el milenario secreto sin mácula,
ahora alivia a mi gente,
sí, a los que desconfiaron de ustedes,
a quienes los vieron como artesanía,
a seres de piedra pómex y mirada triste.
Atardece,
el cielo se cierra,
nubarrones presagian la noche,
de nuevo el ritual inicia,
inframundo, tierra y cielo se funden,
una luz desciende las escalinatas...
¡chac! ¡chac! ¡chac!
* En la cosmovisión maya el universo está estructurado en tres planos, éstos entran en contacto a través de la ceiba sagrada o Ya´axché.
** Hermano mayor.

*Abel Pérez Rojas (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) es director general de Sabersinfin.com.








