Poemas de Andrea Blanqué: El peine, Supongamos, El desconocido
Minuto a Minuto

 

 


11 de marzo de 2021

 

El peine
(El año del lápiz)

El peine atravesando las montañas de cabellos
una montaña que salió de mí
de mí salió una niña
cientos de versos
de mí salió un aullido
un pedido de socorro
un canto
un coro
un rezo mudo.

(No puedo rezar.
No tengo a quién.)

Mi pelo enredado en mi cuerpo.
El peine de marfil de las bellas
no entra allí, es turbia y cenagosa
la selva de mi pelo
los troncos ocultan las ramas de la pena.
Hay tantas trenzas a modo de liana.

Me trepo por el monte
y allí me guardo en la cueva
entre tanto cabello
yo deslizo mi peine.

El peine perdido
del hada del cuento
del mito olvidado
el peine de Ana
(¡un peine por un pan!)
el peine de la sirena
a quien le quitaron el sexo
cambiándolo por peces muertos.

Yo ofrezco mi pelo como bosque
para aquellos que buscan rumores de la selva
en cada palabra:
los poemas,
los cantos,
los rezos
tienen un nido negro de oscuro y de miedo.

El pelo encierra mi canto
se perdió allí acunando un bebé.

El bebé tironea la cabellera
sabe que por ahí se sostiene a la vida
y el canto
surge entonces
entre el pelo y la voz, la palabra
el tibio rumor de la vida oscura
perdida en lo perdido
sin lumbre posible
en el pelo cortado
toneladas de pelo
seis millones de cráneos
el mío propio
mi cráneo vertiginosamente hirsuto
mis rizos jóvenes e hirientes
allí delante, amontonado.

El dulce pelo acariciado
tiene mucho más de canto
que de silencio.

Debe establecerse la recuperación del peine.

El peine de madera, de coral, de hueso.
Me arrastra a mí misma por la larga cabellera
perdida.

Atarlo, quemarlo, o tal vez embadurnarlo de óleo
de perfume, de sal, de cal.
Ahora en el bosque veo un monte umbrío
es el pelo que me ha escuchado cantar.
¡Todo eso salió de mí!
Me digo.
Y callo.


Supongamos
(Adiós al país de las hadas)

Supongamos que fueras un artista
de 1820
hermosamente ganado por la tuberculosis
-allí las sábanas revueltas,
allí tus manos blancas de ángel
allí la sombra en el espejo-.
¡Cómo te besaría buscando tus bacilos!
El amor tiene un laboratorio con sesudos monstruos trabajando
día y noche en asuntos catastróficos
irresolutos
un magma que sale del cráneo
sin orificio aparente los obsesiona.

Ellos lo saben bien.

Inoculan células de absurdo
viajan en el tiempo en una barca
y te traen de la mano.
Han pasado doscientos años
yo solo soy la criada
del viejo caserón
la sirvienta que espera en la cocina
y escribe sobre la larga mesa cuando todos están ausentes.

Te alabo en las páginas amarillas
te lleno de mayúsculas
me apoyo en tu pecho vencido por la tos
-tal vez escuche el alma-
y espero que regreses a tu habitación cerrada
donde una colección de mariposas
te acompaña desde niño
tras los cristales del invierno sus cristales.


El desconocido
(Adiós al país de las hadas)

Hay un desconocido en mi puerta.
Lo espío: ha traído un taladro una piqueta
supongo que esconde cartuchos de dinamita
está dispuesto a demoler mi casa.

Entonces me mudo.
Me voy a la otra punta de la ciudad
donde viven los perros y las ranas.
Y de pronto el desconocido está
otra vez allí
no ha traído una maza sino cadenas
tablas clavos alambres y un martillo
hasta varios rollos de cinta aisladora
-y me encierra-.

Tapia las ventanas
los mínimos orificios los últimos resquicios
hasta el ventanuco del desván la casa de las arañas.

Mi cuerpo y yo quedamos solos
Tenemos mucho frío
¿quién  entonces irá al bosque
en busca de leña y plumas?
Tenemos mucha hambre
¿quién recogerá una pera que vi echada
dorada en mitad del campo?

 

Andrea Blanqué ha publicado cinco novelas, tres libros de cuentos, cuatro libros de poesía y decenas de artículos. Desde hace tiempo, más de una década, ha dejado de escribir narrativa. En cambio continúa escribiendo, como cuando a los cinco años aprendió el alfabeto, versos.
Así que a los numerosos volúmenes de poesía inédita que guardan sus cajones y libretas en 2019 se sumó –publicado en papel- El año del lápiz, editado en Montevideo por La madre del borrego.
Durante las primeras cuarentenas del Covid, encerrada, escribió otro libro de poesía que saldrá próximamente en la editorial Encuentros, dirigida por María Sánchez. El nuevo libro se titula Adiós al país de las hadas y constituye una meditación sobre la belleza e imposibilidad del amor en tiempos distópicos, apocalípticos, tecnológicos y pandémicos.
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