Penúltima letanía (Poema)
Minuto a Minuto

16 de febrero 2021

Me dijeron:
Tendrás que saltar
aunque no lo quieras,
aunque no lo pienses;
aunque no lo esperes,
tendrás que saltar:
salvar el vallado.

Lo harás en silencio,
lo harás solitario,
sin queja, ninguna.

Para eso, esta tarde
y las que vendrán,
asi sean diez mil,
será reservorio,
oculto momento
en el que despiertes
para ti, en lo íntimo,
ecos de lo inmerso,
de lo que se mueve
sin que tu lo sepas:
voces que conjuren
los miedos que estragan,
los que despedazan
el hilo vital;
los que van diciéndote
a cada mirada
a cada suspiro:
“Ya viene la niebla,
ya viene lo oscuro”.

Y van advirtiendo
como si con ello
se volviera ausente
la antigua zozobra;
como si con ello
desapareciera
la sombra maléfica
que genera el miedo;
como si viniera
un hálito mágico
y comunicara:
las tinieblas, nunca
te visitarán;
todo será luz
por un día por siempre,
por la eternidad.

No habrá tal noticia.
No habrá eternidad,
pura oscuridad:
el desprendimiento,
la separación:
adiós a las nubes
adiós a los gritos
del sordo huracán;
adiós a las notas
del canto sencillo
de los montañeses;
adiós a la risa
cristalina y dulce
de párvulas voces
que se oye a lo lejos
en las tarde quietas;
adiós a la espiga,
a la cadenciosa
palmera que adorna
la orilla del mar;
adiós a las olas,
a su rumor vago
que se oye en la noche
azotando rocas
y lamiendo playas;
adiós a los labios
que, suaves, dijeron:
Eres lo más anhelado,
el sueño secreto,
la ilusión oculta,
el tiempo del goce,
del sufrir y amar
porque son mellizos:
Sin dolor no se ama.
Amar es sufrir,
y nunca se puede
amar si no duele.
Pero ese dolor
es lo distintivo,
lo que te hace humano.

Y al igual que tu
o junto contigo,
saltará el vallado
cuando llegue el tiempo,
postrimer momento
de la letanía
última y suprema:
Adiós al crepúsculo,
al amanecer;
adiós… ¡hasta aquí…!

 

Ricardo Montes de Oca, The italian coffee,Puebla Pue, 23-5-07