Dos poemas de Marcos Ibarra: Trance y Estulticia
Minuto a Minuto

 

 

27 de enero de 2021

 

trance

1.
llegará la transformación lo sabemos
ha ocurrido antes: cuando fuimos fetos
y durante: cuando el cuerpo fue cambiando
ahora no se puede evitar la transformación
tampoco se intenta, nos dejamos transformar
gregoriosamsamente incluso
episteme: verdad por necesidad

pero hay necesidad como única verdad
el hurgador opaco y roto
escarba revuelve separa para comer
encuentra un candelabro de oro
transformación que se le aparece
como una imagen de la virgen pero mejor
pasa de no creer a tener

la gran ilusión: transformarse en ave
en gato en lombriz en árbol en pez
porque hay aquello que permanece:
querer lo que no tener ni ser
candelabro de oro/ virgen aparecida
pero ojo que de las contradicciones
vienen las transformaciones

yo por mi parte
me estoy transformando en mí mismo
cuando se complete dejaré de estar
no tendrá significado
no regresaré como aparecido
si un hurgador encuentra algo mío que han tirado
será un honor que no podré disfrutar


2.
transformación por tránsito
de un segundo a otro hasta años
de la luz a la oscuridad a la luz
de la parada de ómnibus a tu casa
del sexo que te tocó al que eliges
nos traslada un trance perpetuo
sueño soñado por un vuelo

hipnosis de las horas
vértigo que produce el pasado
en la posibilidad del todo ya pasó
bajo la luz de estrellas muertas
somos viejos ciudadanos
circulando lento por rutas olvidadas
colgados de los hilos de lo anterior



estulticia

cuando cumplí cuarenta me hice un tatuaje/ temía olvidar algo/ tengo el tatuaje y no recuerdo/ el dibujo pintado en el hombro es eso/ un tatuaje sin recuerdos ni otra sustancia/ después de todo tenemos ombligo y no recordamos/ nunca pude llevar un diario personal y mejor/ se olvida para sobrevivir/ el intento de recordar la propia vida puede ser fatal/ voy a destruir las fotos donde aparezco/ y si estoy sonriendo más/ el registro se vuelve un testimonio indeseable/ hay una cantidad de marcas que hice para recordar/ por suerte no funcionaron/ en el espejo a diario veo una cara nueva/ prefiero eso/ la falsa renovación/ ayer tenía cara de pájaro/ hoy de mamut/ me ilusiona qué encontraré mañana

si no se ha sufrido lo suficiente no se goza lo suficiente/ dicen/ yo no sufrí  lo suficiente y en eso radica mi gozo/ siempre se hace casa en algo/ lugar/ no recuerdo calles ni números/ pero abro la ventana de mis casas/ la alfombra espera/ hace unos días era nueva/ nadie ha limpiado sus pies en ella pero ya no es nueva/ la función no define/ ser y estar define/ cuando ser y estar se vuelve insoportable/ hay que desechar la alfombra

erasmo de rotterdam escribió en el siglo XVI cosas del siglo XXI/ en vez de recordar proyectaba/ pero él jamás lo supo y así ha de ser/ el sentido ulterior de las ideas tarda en configurarse/ así que me haré un café con leche/ luego repasaré en mi mente imágenes dispersas que no han de ordenarse/ ya no pienso en esa mujer/ ni tampoco en aquella otra

hay muchos datos acerca de todo/ no estoy incluido especialmente en ellos/ es una ventaja que disfruto mientras bebo el café con leche/ mis amigos escriben desde sus lugares/ cambian sus alfombras/ encuentran animales diferentes cada mañana en sus espejos/ hoy maca era un pez y agamenón mosca / veo por la ventana y todo es verde frondoso/ mucha vida alrededor de la muerte/ esa danza no se baila con el cuerpo/ atraviesa ilusa a muchos pasajeros

alicia era una impala/ las lauras eran mantis/ esta mañana mi cara era un agujero por el que pasaba la sombra/ desde el elogio de la locura las ranas que croan en el Pórtico hicieron temblar hasta donde empieza el mundo

detrás del almacén empieza el mundo/ es una américa conquistada por animales/ cáscaras de fruta y piel desbordan contenedores/ bichos humanos ocultos en sí mismos/ vestigio que avanza por las veredas/ cayo en el pie de nuestras caras/ espejos que reflejan culpa/ nada que ver con tu rostro bello y sereno/ vos estás a salvo en tu peligro/ vos tenés un tiempo fuera de este/ tu mundo empezará mucho después que este/ tienes la cara que sonríe trigales frescos/ a punto de reventar su oro/ aún no han llegado las poetas al mundo/ tardará bastante más, será tarde incluso/ estulticia de las épocas/ rareza de ave enquistada en el pasar del tiempo/ luz que brilla en la punta de una aguja/ se intenta coser las partes/ el hilo es el mismo que ata chorizos/ hilo que cuelga en la boca del contenedor pestilente/ hilo que ahorca gargantas de insectos/ ojalá no me parezca a un grillo esta mañana

bagatelas/ mensajes al revés/ original vuelto copia/ mantén la puerta abierta para que lleguen tus invitados/ busca tu animal en el espejo/ recuerda aquello de “los emisarios que tocan a tu puerta, tú mismo los llamaste y no lo sabes”(*)

(*) Al-Mutamar-Ibn Al Farsi, poeta sufí de Córdoba 1118-1196

 

Marcos Ibarra (Tacuarembó, 1958)
Artista plástico con diversas muestras individuales y colectivas, cuerpo en alma, cambios de piel, alegoricón (setiembre 2020), las individuales más recientes.
Escritor (poesía, narrativa, historietas).

Publicaciones
Poesía
Odiario. Montevideo, Editorial Yaugurú.
De las aventuras de Germán Villemel.  Montevideo, Editorial Yaugurú. Premio Espacio Mixtura 2015.
Narrativa
La verdadera historia de Tacuarembó. Segunda mención narrativa (novela), Premio Onetti 2020.
Historietas
Los Mutantes.  Montevideo, Editorial Yaugurú. Mención historietas, Premio Onetti 2015.
De los pagos de mi flor. (Inédito) Primera mención historietas, Premio Onetti 2016. Niebla. Edición de autor, Montevideo, 2018.
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