5 de febrero de 2020
Enfadado,
hastiado,
enfurecido,
exaltado,
irritado...
colérico fue el poema
que brotó de la pluma iracunda
mojada en pebetero de hiel;
molesto con la vida,
con los exoplanetas,
con la química y la física,
consigo mismo
y por supuesto contigo.
Contigo y tu tacañería
que suelta a cuenta gotas
la miel luminosa
que todo lo vuelve rosa
y todo lo mueve,
contigo y tus promesas de vapor
que se volvieron nada,
que irritaron con su acidez
la úlcera que no cierra
y baja los niveles de hemoglobina
hasta el punto en que el oxígeno
viaja a paso de tortuga.
Enfadado,
hastiado,
enfurecido,
exaltado,
irritado,
hasta el punto de despertar
y seguir con el sabor a centavo
que perdura durante todo el día.
Colérico fue el poema que brotó
al final de la fila
para dar paso a la andanada
de vendoletes inspirados
que protegieron su alma,
precisamente un paso antes
de saltar al vacío
y mandar al carajo
la tinta, la pluma
y el bendito mezcal con el que todo se olvida.



Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente. Dirige: Sabersinfin.com.






