Laberintos (Poema)
Minuto a Minuto

Por todos rumbos túneles,
Laberintos en todas latitudes:
En el norte, los huecos,
En el sur pasadizos
Que iban a ningún lado;
Las oquedades en el este,
En el oeste los caminos
Que transitan los topos.

De tanto deambular por esas rutas
Sin luz de antorchas o luciérnagas,
Fuimos perdiendo las pupilas,
Hasta que nuestros ojos fueron
Nada más cuencas.
Y comenzamos a tantearnos con los dedos,
A percibirnos por los ruidos
Del arrastrar nuestras sandalias
Gastadas, y por poco, en pedazos.
Aprendimos a husmear,
Y detectarnos olfateando,
Pero nunca, ya más, nos miramos.

Los más antiguos,
Los que supimos qué era el sol,
Sentimos nuestras cuencas embotadas
Por la sal de las lágrimas
Remisas a brotar:
Soñábamos con él,
Anhelábamos verlo
Tramontar por la tarde
Las prominencias de los montes,
Acompañado por las nubes
Y las parvadas de gorriones,
De golondrinas y vencejos.

Entre los habitantes
De aquellos huevos laberinticos,
Los más desesperados se arrojaban
Cabeza por delante
Contra los muros pétreos
De nuestra virtual cárcel.
Morían o se quedaban
Sin voz y sin memoria.
Mejor así. De que servían
Esas viejas nostalgias
Que eran puro tormento…

Los que lograban soportar,
Quienes no se rasgaban
Los ojos con las uñas
Ni se golpeaban los carrillos,
Se hundían en pensamiento
De signos discrepantes
Tan enigmáticos y ocultos
Que se perdió entre todos
La reciprocidad
De mensajes con claves.

Perdido el pensamiento
Y desecho el lenguaje,
La conciencia no que ni fantasía.

Un topo vagabundo
Le comentó a su compañero:
Dijeron muchas cosas
Unos a otros,
Dieron a luz tal tonelaje
De ideas y de conceptos
Tan diferentes y disímiles,
Que se enredaron en sus propias lenguas
Y cayeron aquí,
Y de aquí no salieron.

¡Pobrecitos! Quién grabará en sus tumbas epitafios.
Y quién dará noticias de que fueron

Ricardo Montes de Oca, The italian coffee Puebla Pue, 16-5-07