
17 de diciembre de 2019
Salgamos y entremos
de la barrera cuasi invisible
cuantas veces sea necesario,
cuantas veces podamos
hasta que ir y venir sea cotidiano,
como el péndulo del viejo reloj
colgado en la pared.
Salgamos y entremos
como la sortija de prueba
en la joyería Merlí
de la esquina barroca.
Salgamos del destierro,
seamos otros,
reconstruyámonos
y regresemos;
entremos nuevamente
al arca púrpura del costado izquierdo
para morar ahí donde no hay tiempo,
en el lugar más cercano
a nuestro origen verdadero.
Repatriémonos,
seamos otros en el sueño reparador
que nos une todas las mañanas.
Intentémoslo,
aunque nos cierren la puerta
y pasemos el invierno
en harapos y con hambre.
Entremos,
aunque atrás quede todo,
todo lo que fuimos
y no alcanzamos a ser.
Volvamos y entremos
pese a la opinión de los demás,
aunque nos tilden de locos
y aunque nos quedemos
en el intento de ser otros,
de mutar en los trayectos.
Salgamos y entremos
de la barrera cuasi invisible
cuantas veces sea necesario,
cuantas veces podamos.


Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente. Dirige: Sabersinfin.com






