El artista concibe limpia belleza
para que el hombre camine tras ella y llegue
a su ideal perfección; en tanto, el sabio investiga
la Ciencia, para cuidarlo y hacerlo inmortal como
propósito y anhelo de nuestra existencia.
Éste es el…
MENSAJE DEL COSMOS
A ti, portador del mensaje precioso, a ti, dulce ladrón que me robas belleza, para, enamorado, obsequiarla después; mi palabra dirijo con voz suplicante, cual solícito numen y miradas de amor, para que nunca traiciones mi arte y belleza con burdos colores, líneas absurdas, siluetas groseras, estruendos y ritmos o egoístas falacias que rompan y ofendan mi armonía universal, Divina Hermosura.Sí, a ti que diseñas y pintas beldad e inspirado me robas y arrancas las formas, los tronos y luces hasta volverte creador de la obra que captas; quiero que plasmes mi belleza infinita en el muro, en el lienzo, en la roca, para que el hombre camine en pos de ella y triunfante y hermoso, llegue hasta mí.
Y… escúchame tú, que en éxtasis oyes del Cosmos la sinfonía universal, y te apropias sus ritmos y notas, sus cadencias, compases y puntos para pulsar o cantarlas después; quiero que viertas mi música eterna y sublime en el hombre viviente y futuro para que viva integrado a mi coro imitando mi timbre, susurrando mi amor y cantando mi himno, LA ALEGRÍA UNIVERSAL.
Y tú, que embelesas con pasos,
gestos y giros graciosos copiando mis rostros, siluetas y evolución hasta vibrar en mi bella armonía; irrumpe y avanza entre poses y coreografías en desfile de artistas que sientan mi ser, para que giren y encanten con mi tersura, gracia y bondad, hasta el arrebato de mi DEIDAD.
Mientras tú, resplandor de todas las artes, actor de las escena preciosa, refleja y presenta mis versátiles caras, para que el mundo se inspire, en una de ellas, y así se renueve, en dúctil vivir hacia mí, donde lo dirija en la escena viviente del universo total.
En tanto, tú, el elegido y ungido para enseñar mi verdad con honor, que en el foro y tribuna haces gala de la oratoria, mi palabra, mi voz, nunca falsees mi diáfana ley, claro saber, pues eres heraldo sincero del cosmos, de mi Ciencia Absoluta, esplendor de verdad para que traigas al hombre hasta mí con rectitud, justicia y honor.
Y tú predilecto, que vives en mí paseando sutil en mi arcana poesía, reposa y escribe lo que te dicte al oído entre caricias y mimos de hijo menor: versifica mil coplas; serán mi palabra, úrdeme ideas; serán mis poemas, rímame estrofas; serán mis estilos y todas tus prosas, novelas o cuentos, el pensamiento de mi numen serán.
Y tú, descubridor de la ciencia, mi eterna energía transformada, para aflorarla en bien de tu hermano; te abro mi estática infusa e intuitiva, saca e inventa lo que supere a tu ser hasta hacer de tus genes el hombre inmortal que ambos, unidos tú y yo, debemos lograr.
Artistas amados, amigos de ciencia, con privilegio anterior al nacer para entenderme y verme cual soy, sin los mitos de ayer, etapa de creencia y de fe; yo soy EL COSMOS, LA ENERGÍA UNIVERSAL que se transforma por siempre y sin fin.
Yo soy LA CIENCIA ABSOLUTA, LA PURA BELLEZA, SU CÓSMICO DIOS…
Jacinto Hernández Hernández.
11 de marzo 1985
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