Antítesis
Minuto a Minuto


Hay sombras que mueven con su fuente
Como fieles guardianes:
Discretas y obedientes;
Sombras que no se quejan,
Y se desplazan siempre silenciosas.
Al otro lado, siempre,
Al otro lado de la luz;
Escondiéndose de ella,
Pero alertas;
Dispuestas a ocupar
Siempre su puesto
Para estar siempre vigilantes;
Y moverse
A la menor señal del que las lleva;
Abnegadas, devotas,
Testigos que no violan
El mínimo secreto,
Y morirán con él.
Son las que aparecieron
En el instante mismo
En que dejaste el túnel
Donde andabas perdido.
Son sombras primigenias
Eternas, perdurables
Mientras la fuente exista,
Y dejaran el mundo
Sin proferir gemidos,
Sin pronunciar lamentos.

Existen otras sombras
Que hicieron su debut en otro tiempo;
Son la que andan en son de patrullaje,
Son las que te denuncian,
Te evidencian:
Son jueces y verdugos
Esperando la hora
De enterrarte un puñal.
Se acurrucaron junto a ti
Cuando apenas el verbo
Iba sembrando imágenes;
Se iba convirtiendo en un cayado
Que apoyaría la marcha
Por caminos, pantanos y breñales,
Por entre pedregales,
Senderos con misión de moraleja,
Y rutas que yacían desconocidas.
Son duendes implacables
Que rondan, procaces,
Esperando un traspiés.
En nada se parecen a las otras.
Aquellas, son discretas, resignadas;
Estas son delatoras despiadadas;
Las otras, siempre van en silencio,
Estas, se refocilan
En generar escándalos,
Mucho estruendo interior,
Hasta causarte pesadillas;
Son madres de tormentas
Que atacan con destreza;
Aparecieron junto a ti
Inesperadamente;
Andan en el pasado,
Allí pernoctan,
Y viajan al presente
Sin que las hayas convocado:
Rencor, dolor, remordimiento;
Arrepentimiento,
Y culpa.

Ricardo Montes de Oca, The Italian Coffee Puebla Pue, 10-5-07