
5 de agosto de 2019
De repente te das cuenta
que ya eres otro,
que el tiempo te dejó
varias huellas,
muchos recuerdos,
sobrepeso,
menos cabello
y muchas,
muchas ganas
de no repetir
algunas cosas,
de apretar ctrl z
y empezar de nuevo,
para que esa sonrisa socarrona
sea de más sabiduría
y menos remordimiento,
de más blancura,
de menos bilis
y más endorfinas.
Te percatas
que los días del calendario
se acumularon,
suman montañas de hojas desprendidas,
compromisos cumplidos
y fechas tachadas con tinta roja;
te das cuenta que el río no es el mismo,
que la corriente es constante,
pero nada es igual
solo es apariencia.
Caes en cuenta
que estás creciendo,
luego madurando,
después envejeciendo
y algún día
esperando la muerte
como se espera la corrida de las siete.
Entiendes que pese a todo,
hay quien no se da cuenta
y vive tan irresponsablemente
que da tristeza el derroche a manos llenas.
De repente te das cuenta
que te diste cuenta,
entonces,
cierras los ojos para tomar aire,
recuerdas por qué no te das por vencido
y encaras con enjundia renovada
el tramo del camino que falta.


Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente. Dirige Sabersinfin.com






