
21 de julio de 2018
Desde el inhóspito exilio de mi propio karma
La confusión se anega sabiendo que en mis manos florecen
Las simientes que germinan circunstancias favorables
A los otros mientras habito la miseria encarnizada.
Nadando entre la bruma de una existencial angustia
Me respondo con un inapelable placebo en Do mayor
Cantando a gritos sobre mi enmohecida depresión escarmentada:
“Mi prioridad no es atarme a la materia sino desanclar mi prioridad
Al abonar las circunstancias para que, indeleble florezca
Entre los hombres el frágil corazón de la otredad”.
Y desde la perspectiva del amargo y cruel desasosiego
Indefectiblemente me interrogo:
¿por qué los otros viven sobre bruñida alfombra
Mientras me corresponde cohabitarme siempre
En la abundante escasez que me desplaza?
Comprendo que eternamente he transitado este camino
Abonando, entre migajas, la amarga ilusión y la esperanza
De que en el viento mismo germinen las semillas
Donde, en la unidad, todos juntos logremos comprender
Que la esencia de toda maldad se disolverá sabiendo
Que el otro es una extensión de nosotros mismos
Y que el ritual más elevado es vivir lo cotidiano
Como una forma de autoconocimiento divino
Para ejercitar, eternamente, la alquimia de la adversidad
Y así, enraizar la virtud como el camino mismo
A que la vida, indefectiblemente, nos conduce
Pues el mal es tan sólo un filtro para hacer de un nosotros
La personificación misma de la divinidad, pues al final
La obscuridad es tan sólo el eterno vehículo de la misma luz.
ll
¿Qué es la riqueza sí la vida misma se vence
Sin poder detener su mísera apariencia?
Una pareja es tan sólo angustiante expectativa.
El cuerpo irremediablemente deshidrata.
La familia es un rompecabezas que al final ya se desgarra.
Un trabajo estable y una vida cómoda te ahoga en la holgura
Del conformismo, evidencia de total mediocridad.
La vida es tan sólo una ilusión que así misma se desgaja
Intentando dar sentido a la sinrazón de un aforismo
Que por sí mismo ya se asfixia y se relaja.
¿Será acaso que sí el Todo está en la nada
Al no poseer nada soy dueño de todo?
O ¿soy para todos sin tener que vivir de nada?
¿Qué es apropiarse de una casa cuando lo valioso es su vacío?
Tener un hijo es adueñarte de una obligación desenfrenada.
Sí el dinero es tan sólo un símbolo del valor cosificado
La riqueza es adueñarte de una ficción desmesurada
Al apegarte a una ilusión enajenante que se asfixia sola.
Un intelectual sólo se adueña de datos y escribir un libro
Es diseminar la esperanza de que un día alguien te comprenda.
Poseer un terruño es sembrar la idea de un potencial sin enraizar
Al apegarte a una ilusión que se adueña de uno mismo.
¿Será acaso que sí el Todo está en la nada
Al no poseer nada soy dueño de todo?
O ¿soy para todos sin tener que vivir de nada?
Y al final también vivo y revivo el camino medio
Pues dejar fluir la vida y sin arraigo te hace germinar
La libertad para emprender el instante en cualquier vuelo.
Más no soltar raíces en ningún apego exacerba la fluidez
A lo sutil de una sonrisa, a grado tal que la vulnerabilidad
Te obliga a deshidratar tus lágrimas en el jardín amargo
De las inhóspitas contradicciones y confrontaciones floridas
Que, a solas se resuelven sobre su consciencia misma,
Dejando que lo cotidiano se destile para dejar entrever
La sutil lección que corresponde para arraigar en tus valores
Y anidarse sólo entre los pétalos de un sutil poema es tan frágil
Como pretender que enraizarte en un hogar es asegurar
Que la impermanencia se deshoja al afianzarte en tus raíces.
¿Será acaso que sí el Todo está en la nada
Al no poseer nada soy dueño de todo?
O ¿soy para todos sin tener que vivir de nada?








